Cultura
Destruyen sitio arqueológico en Yucatán
La zona maya, establecida en el poblado de Chicxulub, data del Preclásico (300 a.C.) y está clasificada en el catálogo arqueológico
MERIDA, YUCATÁN (03/DIC/2010).- Un antiguo conjunto habitacional maya de aproximadamente dos mil 300 años de antigüedad fue destruido por maquinaria pesada en el Estado de Yucatán para hacer en su lugar el potrero de un rancho particular.
Según expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la zona maya, establecida en el poblado de Chicxulub, data del Preclásico (300 a.C.) y está clasificada en el catálogo arqueológico de Yucatán con el registro número quince.
Debido a que el sitio está registrado, el organismo “actuará enérgicamente”, informó el director de Comunicación Social, Julio Castrejón.
El funcionario anunció que el INAH actuaría de inmediato, por lo que se trasladó a Yucatán personal del área jurídica y arqueólogos con el fin de que redacten un dictamen técnico de los presuntos daños.
De acuerdo a un registro previo, realizado ayer por los arqueólogos Ángel Góngora y Víctor Castillo, el antiguo asentamiento maya —de un kilómetro cuadrado— sufrió daños “irreversibles” porque afectó directamente al núcleo de la extensión.
“Al ser así la pérdida es total e irreparable”, enfatizó Góngora. Entre los escombros que dejó la maquinaria a su paso, ambos expertos puntualizan que se encontraron restos de paredes, techos y escalinatas, y el bloque de una columna circular que se cree que formó parte del pórtico de uno de los edificios.
La maquinaria también destruyó siete estructuras y dos altares que estaban sobre la plaza principal. El más alto de los edificios medía más de tres metros.
Aunque en primera instancia el dueño del predio, Ricardo Ascencio Maldonado, negó lo ocurrido, tiempo después reconoció que lo hizo para nivelar el piso y construir un potrero, para lo que utilizó maquinaria pesada.
El dueño señaló que hace tres meses adquirió el terreno y nunca le especificaron que era un sitio arqueológico. Sin embargo, el INAH lo citó a declarar ante su gabinete jurídico para aclarar los hechos.
“Nuestro deber es proteger el patrimonio cultural de la nación y actuaremos conforme a ese principio”, puntualizó el arqueólogo Ángel Castrejón.
Según expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la zona maya, establecida en el poblado de Chicxulub, data del Preclásico (300 a.C.) y está clasificada en el catálogo arqueológico de Yucatán con el registro número quince.
Debido a que el sitio está registrado, el organismo “actuará enérgicamente”, informó el director de Comunicación Social, Julio Castrejón.
El funcionario anunció que el INAH actuaría de inmediato, por lo que se trasladó a Yucatán personal del área jurídica y arqueólogos con el fin de que redacten un dictamen técnico de los presuntos daños.
De acuerdo a un registro previo, realizado ayer por los arqueólogos Ángel Góngora y Víctor Castillo, el antiguo asentamiento maya —de un kilómetro cuadrado— sufrió daños “irreversibles” porque afectó directamente al núcleo de la extensión.
“Al ser así la pérdida es total e irreparable”, enfatizó Góngora. Entre los escombros que dejó la maquinaria a su paso, ambos expertos puntualizan que se encontraron restos de paredes, techos y escalinatas, y el bloque de una columna circular que se cree que formó parte del pórtico de uno de los edificios.
La maquinaria también destruyó siete estructuras y dos altares que estaban sobre la plaza principal. El más alto de los edificios medía más de tres metros.
Aunque en primera instancia el dueño del predio, Ricardo Ascencio Maldonado, negó lo ocurrido, tiempo después reconoció que lo hizo para nivelar el piso y construir un potrero, para lo que utilizó maquinaria pesada.
El dueño señaló que hace tres meses adquirió el terreno y nunca le especificaron que era un sitio arqueológico. Sin embargo, el INAH lo citó a declarar ante su gabinete jurídico para aclarar los hechos.
“Nuestro deber es proteger el patrimonio cultural de la nación y actuaremos conforme a ese principio”, puntualizó el arqueólogo Ángel Castrejón.