Cultura
Bosco Sodi hace que la materia cobre vida en Organic Blue
El reconocido creador mexicano de la materia y el color expone en Berlín
GUADALAJARA, JALISCO.- La materia nunca cobró tanta vida sobre un lienzo como lo hace en Organic Blue, la última obra del mexicano
Bosco Sodi, de dimensiones descomunales y texturas intensas, que protagoniza una muestra en la galería
Kai Hilgemann de Berlín.
A caballo entre lo pictórico y lo escultórico, este reconocido creador de la materia y el color considera que el arte debe aportar "energía positiva a las personas", al tiempo que generar "sentimientos de fuerza y esperanza".
Aunque oriundo de la Ciudad de México, donde nació en 1970, en la actualidad vive con su familia la mitad del año Barcelona (España), donde tiene su residencia principal, y el resto en Berlín (Berlín), donde tiene su taller de trabajo.
"Es mucho más funcional para mí vivir en Europa, porque me resulta más fácil mantener el contacto con los galeristas", dice.
Y a pesar de su reconocimiento temprano, tiene claro que "no se trató de un golpe de suerte, sino que es la obra la que se va abriendo camino por sí sola".
Insiste en que lo importante es "trabajar mucho, pero sobre todo, hacer algo distinto a los demás, ser original".
A su juicio, lo que diferencia sus cuadros son las grandes cargas de color y las mezclas de materia, que consiguen que parezcan esculturas más que pinturas.
Sodi emplea materiales orgánicos, principalmente tierras, limaduras de hierro, sierra o yute, y no hace uso de ningún tipo de pincel o espátula; sus manos constituyen su única herramienta.
"Creo en el intercambio de energía entre la obra y las manos, uno consigue imprimir con ellas su propia energía y su estado de ánimo", apunta.
Se trata, por tanto, de un modo de trabajar muy físico y expresivo, que viene determinado por lo espontáneo. "Nunca sabes cómo va a quedar cuando seque, por dónde van a caer los líquidos, he ahí lo bonito, lo que llamo el 'azar controlado'", afirma Sodi.
A caballo entre lo pictórico y lo escultórico, este reconocido creador de la materia y el color considera que el arte debe aportar "energía positiva a las personas", al tiempo que generar "sentimientos de fuerza y esperanza".
Aunque oriundo de la Ciudad de México, donde nació en 1970, en la actualidad vive con su familia la mitad del año Barcelona (España), donde tiene su residencia principal, y el resto en Berlín (Berlín), donde tiene su taller de trabajo.
"Es mucho más funcional para mí vivir en Europa, porque me resulta más fácil mantener el contacto con los galeristas", dice.
Y a pesar de su reconocimiento temprano, tiene claro que "no se trató de un golpe de suerte, sino que es la obra la que se va abriendo camino por sí sola".
Insiste en que lo importante es "trabajar mucho, pero sobre todo, hacer algo distinto a los demás, ser original".
A su juicio, lo que diferencia sus cuadros son las grandes cargas de color y las mezclas de materia, que consiguen que parezcan esculturas más que pinturas.
Sodi emplea materiales orgánicos, principalmente tierras, limaduras de hierro, sierra o yute, y no hace uso de ningún tipo de pincel o espátula; sus manos constituyen su única herramienta.
"Creo en el intercambio de energía entre la obra y las manos, uno consigue imprimir con ellas su propia energía y su estado de ánimo", apunta.
Se trata, por tanto, de un modo de trabajar muy físico y expresivo, que viene determinado por lo espontáneo. "Nunca sabes cómo va a quedar cuando seque, por dónde van a caer los líquidos, he ahí lo bonito, lo que llamo el 'azar controlado'", afirma Sodi.