Cultura
August Strindberg, a 100 años de su muerte 'reviven' sus obras
Recuerdan alrededor del mundo al dramaturgo con puestas en escena
CIUDAD DE MÉXICO (13/MAY/2012).- Considerado por los especialistas uno de los mejores escritores y dramaturgos suecos en la historia de ese país, Johan August Strindberg, autor de novelas como "El cuarto rojo" y "La señorita Julia", entre otras, será recordado en varios países, a 100 años de su muerte, ocurrida el 14 de mayo de 1912.
En México, las celebraciones comenzarán con la puesta en escena de "Pascua", una de las más célebres piezas del renovador del teatro sueco, quien nació el 22 de enero de 1849, en Estocolmo, y que la Compañía Nacional de Teatro ofrecerá a partir de mañana, en el Teatro Guillermo Romo de Vivar, de Pachuca.
Dicha obra narra la vida de un padre de familia que tras una serie de malos acontecimientos es encarcelado debido a sus endeudamientos, justo en la semana de Pascua; mientras que su hija menor también es encerrada, pero en un hospital psiquiátrico de la época, donde la sociedad es demasiado costumbrista y rígida.
El Teatro La Capilla, en esta capital, anuncia en su cartelera la obra "El viaje de Pedro el Afortunado", a partir del 15 de julio, una obra que Strindberg creó para niños y jóvenes, en la que se narran las aventuras de un joven que abandona su hogar para conocer el mundo.
Esta historia describe la vida de "Pedro", el hijo de un viejo sacristán que quiere persuadirlo para que lo suceda en su puesto, por lo que, inspirado por un duende, escapa de su casa acompañado de una chica y de un anillo mágico que le concede a su propietario sus deseos.
De igual forma, a partir del 18 de mayo, en el Teatro Celarg de Caracas, en Venezuela, llevarán a escena las obras "El pelícano y "La señorita Julia", con las cuales el autor sueco se consagró, junto con el ruso Antón Chéjov (1860-1904) y el noruego Henrik Ibsen (1828-1906), como los padres del drama moderno.
"El pelícano" se basa en los dichos de los bestiarios medievales que atribuyen a esta ave un amor desmedido por sus hijos, y que en caso de pasar hambre, es capaz de alimentarlos con su propia sangre, metáfora que también usó la iglesia posteriormente para referirse a Cristo como el "buen pelícano".
Dichas celebraciones se suman a las realizadas en España, el mes pasado, donde se celebraron las jornadas de "Cien años sin August Strindberg: la huella viva de un genio", en las que durante tres días participaron más de 20 especialistas de distintas editoriales y universidades.
Además, se realizó la exposición "100 sin Strindberg: sus fotografías", una faceta poco analizada del artista sueco, que incursionó en esta práctica durante tres etapas de su vida: de 1886 a 1888, de 1890 a 1894 y de 1905 a 1907, donde reflejó sus vastas inquietudes artísticas.
Sus contemporáneos, según la información que publicó la librería en donde se realizó dicha muestra, se percataron rápidamente de su capacidad única para construir experiencias de manera visual a través de las palabras, por lo que la pintura y la fotografía le sirvieron como medio para reflejar sensaciones incapaces de describir a través del lenguaje.
Durante esta época, el escritor y dramaturgo llegó a escribir que siempre trató de examinar "la verdad en el arte de la fotografía, intensamente, como la busco en muchos otros ámbitos", por lo que dominó dichas artes gráficas, e inclusive llegó a experimentar con ellas.
En esta experimentación se acercó al campo de las ciencias naturales, al ocultismo y a tratar de descubrir la verdadera autenticidad de la imagen, y llegó a desarrollar una teoría que denominó el retrato psicológico, que dejan ver los atributos íntimos de los modelos, verdaderas fotografías del alma.
Sobre las verdaderas fotografías del alma, Strindberg también llegó a escribir que "me importa poco mi apariencia, pero quiero que la gente vea mi alma, y esta aparece en estas fotografías mucho mejor que en otras".
Johan August Strindberg estudió, de forma irregular, en la Universidad de Uppsala, en Estocolmo, y desempeñó diversos trabajos en su país natal, como maestro, actor, periodista y bibliotecario; hasta que comenzó su carrera literaria, cuyo primer éxito fue la novela "La cámara roja" (1879).
Posteriormente, como detalla el sitio de Internet creado por el Consejo de Cultura Sueco específicamente para la celebración del Año Strindberg, www.strindberg2012.se, el autor escribió diversas obras como "La señorita Julia" (1889), un análisis de un encuentro sexual desafortunado entre un lacayo y la hija neurótica de un conde.
Durante estos años sufrió una grave crisis, que comenzó con su divorcio con Siri; luego se mudó a Alemania, en donde conoció a su segunda esposa, Frida, con la que duró solo un año, y posteriormente se mudó a Francia, en donde, aunado a sus problemas mentales, se refugió en las drogas y en el alcohol.
En 1897 salió de esta etapa y escribió la autobiografía "Infierno", en la que describe este periodo, y posteriormente, publicó textos menos realistas, pero cargados de experimentación, como la obra teatral "Brottochbrott" (1899, "El sueño" (1901) y "Espectros" (1908), por citar algunas
Finalmente, Strindberg falleció el 14 de mayo de 1912, dejando como legado unas 70 obras de teatro, entre las que destacan algunas sobre la historia de Suecia, una gran cantidad de novelas, narraciones breves, poemas, ensayos y sátiras, que para reunirla en su totalidad, se necesitan alrededor de 80 volúmenes.
En México, las celebraciones comenzarán con la puesta en escena de "Pascua", una de las más célebres piezas del renovador del teatro sueco, quien nació el 22 de enero de 1849, en Estocolmo, y que la Compañía Nacional de Teatro ofrecerá a partir de mañana, en el Teatro Guillermo Romo de Vivar, de Pachuca.
Dicha obra narra la vida de un padre de familia que tras una serie de malos acontecimientos es encarcelado debido a sus endeudamientos, justo en la semana de Pascua; mientras que su hija menor también es encerrada, pero en un hospital psiquiátrico de la época, donde la sociedad es demasiado costumbrista y rígida.
El Teatro La Capilla, en esta capital, anuncia en su cartelera la obra "El viaje de Pedro el Afortunado", a partir del 15 de julio, una obra que Strindberg creó para niños y jóvenes, en la que se narran las aventuras de un joven que abandona su hogar para conocer el mundo.
Esta historia describe la vida de "Pedro", el hijo de un viejo sacristán que quiere persuadirlo para que lo suceda en su puesto, por lo que, inspirado por un duende, escapa de su casa acompañado de una chica y de un anillo mágico que le concede a su propietario sus deseos.
De igual forma, a partir del 18 de mayo, en el Teatro Celarg de Caracas, en Venezuela, llevarán a escena las obras "El pelícano y "La señorita Julia", con las cuales el autor sueco se consagró, junto con el ruso Antón Chéjov (1860-1904) y el noruego Henrik Ibsen (1828-1906), como los padres del drama moderno.
"El pelícano" se basa en los dichos de los bestiarios medievales que atribuyen a esta ave un amor desmedido por sus hijos, y que en caso de pasar hambre, es capaz de alimentarlos con su propia sangre, metáfora que también usó la iglesia posteriormente para referirse a Cristo como el "buen pelícano".
Dichas celebraciones se suman a las realizadas en España, el mes pasado, donde se celebraron las jornadas de "Cien años sin August Strindberg: la huella viva de un genio", en las que durante tres días participaron más de 20 especialistas de distintas editoriales y universidades.
Además, se realizó la exposición "100 sin Strindberg: sus fotografías", una faceta poco analizada del artista sueco, que incursionó en esta práctica durante tres etapas de su vida: de 1886 a 1888, de 1890 a 1894 y de 1905 a 1907, donde reflejó sus vastas inquietudes artísticas.
Sus contemporáneos, según la información que publicó la librería en donde se realizó dicha muestra, se percataron rápidamente de su capacidad única para construir experiencias de manera visual a través de las palabras, por lo que la pintura y la fotografía le sirvieron como medio para reflejar sensaciones incapaces de describir a través del lenguaje.
Durante esta época, el escritor y dramaturgo llegó a escribir que siempre trató de examinar "la verdad en el arte de la fotografía, intensamente, como la busco en muchos otros ámbitos", por lo que dominó dichas artes gráficas, e inclusive llegó a experimentar con ellas.
En esta experimentación se acercó al campo de las ciencias naturales, al ocultismo y a tratar de descubrir la verdadera autenticidad de la imagen, y llegó a desarrollar una teoría que denominó el retrato psicológico, que dejan ver los atributos íntimos de los modelos, verdaderas fotografías del alma.
Sobre las verdaderas fotografías del alma, Strindberg también llegó a escribir que "me importa poco mi apariencia, pero quiero que la gente vea mi alma, y esta aparece en estas fotografías mucho mejor que en otras".
Johan August Strindberg estudió, de forma irregular, en la Universidad de Uppsala, en Estocolmo, y desempeñó diversos trabajos en su país natal, como maestro, actor, periodista y bibliotecario; hasta que comenzó su carrera literaria, cuyo primer éxito fue la novela "La cámara roja" (1879).
Posteriormente, como detalla el sitio de Internet creado por el Consejo de Cultura Sueco específicamente para la celebración del Año Strindberg, www.strindberg2012.se, el autor escribió diversas obras como "La señorita Julia" (1889), un análisis de un encuentro sexual desafortunado entre un lacayo y la hija neurótica de un conde.
Durante estos años sufrió una grave crisis, que comenzó con su divorcio con Siri; luego se mudó a Alemania, en donde conoció a su segunda esposa, Frida, con la que duró solo un año, y posteriormente se mudó a Francia, en donde, aunado a sus problemas mentales, se refugió en las drogas y en el alcohol.
En 1897 salió de esta etapa y escribió la autobiografía "Infierno", en la que describe este periodo, y posteriormente, publicó textos menos realistas, pero cargados de experimentación, como la obra teatral "Brottochbrott" (1899, "El sueño" (1901) y "Espectros" (1908), por citar algunas
Finalmente, Strindberg falleció el 14 de mayo de 1912, dejando como legado unas 70 obras de teatro, entre las que destacan algunas sobre la historia de Suecia, una gran cantidad de novelas, narraciones breves, poemas, ensayos y sátiras, que para reunirla en su totalidad, se necesitan alrededor de 80 volúmenes.