Cultura

Alfonsina Riosantos renueva su fe hacia el butoh

Con 'La caminata del ciervo' la bailarina regresa al escenario tras cuatro años de ausencia

GUADALAJARA, JALISCO (11/JUN/2014).- El tiempo es cómplice y enemigo, dice Alfonsina Riosantos, la bailarina jalisciense que tras cuatro años de ausencia sobre el escenario, retorna a la cartelera tapatía con un montaje que promete dignificar su aprendizaje en la danza butoh.

Alfonsina estrena “La caminata del ciervo” mañana en el Estudio Diana, foro que acogerá el descubrimiento y perfección corporal que la bailarina ha creado en su propia lectura de la danza oriental y cómo es canalizada hacia un espíritu propio y netamente emocional.

Riosantos explica que “La caminata del ciervo” tiene que ver con el origen de lo ancestral, con el tiempo y las figuras del pasado que pueden manipular, alterar o equilibrar el sentido de la vida, pero todo reflejado en movimientos que reflexionan sobre el actuar humano hacia su entorno.

“Viene a resumir un poco mi trayectoria y a sintetizar mis búsquedas en los últimos años. Habla sobre el tiempo, la relación con lo ancestral, cómo nos afecta una figura, como puede ser el ciervo, y qué tipo de relación podemos establecer con lo animal”.

El butoh no sólo permite que Alfonsina regrese a las carteleras, sino que le concede otra perspectiva de las habilidades y la lectura de la danza, como la que compartió en su última presentación Pinturas en exhibición, hace cuatro años.

“Todo parte desde el manejo del tiempo, porque ha sido obligatorio el pensar de una manera más prudencial, ir desmenuzando el trabajo de una técnica que es constante, de darte cuenta de cómo va cambiando tu ritmo de vida. Mi forma de hacer las cosas ya no es tan torpe, quizá ahora está más condicionada, pensada y conducida”.

“La caminata del ciervo”, de Alfonsina Riosantos,se presentará los jueves de junio y julio, a las 20:00 horas, en el Estudio Diana (Av 16 de Septiembre 710, esquina Mexicaltzingo). Los boletos tienen un costo de 120 pesos para el público en general; 100 pesos con descuento a estudiantes, profesores y adultos mayores con credencial vigente.

MOVIMIENTOS FIRMES

La curiosidad por la técnica butoh es positiva, expresa Alfonsina Riosantos al considerar que el público manifiesta interés por esta danza que, a su juicio, comienza a tener mayor presencia en el país.

“Ha sido excelente cómo la danza butoh se ha filtrado en México. Es extraño, porque aparentemente no hay muchos vínculos con Japón, pero un maestro me decía que en nuestro país está muy arraigado el festejo a la muerte y el butoh plantea un amanecer, un descubrimiento, ir a la parte más profunda, fuerte y grotesca del ser humano para ir hacia lo luminoso”.

La artista señala que la popularidad que el butoh alcanza le permite experimentar otras vertientes de la danza desde la parte docente, pues Riosantos se ha ocupado también de difundir la técnica por medio de talleres: “El butoh es fuerte, de una violencia terrible, porque te mueve desde la forma, tiene concebido el tiempo y el bailarín lo extiende desmesuradamente”.

Hace más de 15 años, Alfonsina Riosantos se introdujo al mundo butoh en la compañía de Lola Lince, cuando la técnica era poco conocida y los espectáculos y talleres se concentraban en pequeños grupos. Como ejemplo cita a Abraham Oceransky, que procuraba llevar a Veracruz profesores que enseñaran las virtudes del butoh.

Tras emprender camino en solitario, Riosantos sumó aprendizaje con la bailarina Natsu Nakajima, además de comenzar un recorrido fuera de México para conocer otras perspectivas, como sucedió en el primer Encuentro Latinoamericano de Butoh de Ecuador.

“Fue interesante porque pude tomar talleres con otra lectura del butoh que es muy distinta de un japonés a un chileno o argentino y ver como cada quien traduce ese lenguaje. Ahí se enriqueció mucho mi visión de lo que quiero decir y se sintetizó mi trabajo”.

ANTE EL ESCENARIO


Tantos años de experiencia no le quitan el nerviosismo a Alfonsina Riosantos, que confía entrar en un estado meditativo para colmar la inquietud que la aqueja minutos antes de plantarse en la tarima frente al público.

“Repaso parte por parte. Soy muy obsesiva con todo, mi vestuario tiene que estar perfecto. Una vez que inicia la función estoy simplemente abierta y dispuesta a lo que suceda. A lo largo de mi trayectoria me doy cuenta que siempre hay elementos que no están ajustados y pueden sorprenderte”.

La bailarina argumenta que actualmente se encuentra en un momento donde el aprendizaje no termina, en especial sobre la técnica butoh, danza que la sigue enamorando desde la primera vez y la motiva a indagar más sobre lo que es.

“Cierro ciclos y es la primera vez que me muestro un espectáculo de butoh que viene a cerrar tiempos pasados. Estoy en una disposición de indagar y continuar con la técnica”.

"La caminata del ciervo" muestra a una Alfonsina Riosantos que se entrega a la traducción gestual, donde las sombras son un elemento fundamental en la puesta escénica, que paralelamente planeta lapsos de tiempo infinitos.

“No espero que el público razone ni que se lleve una experiencia sumamente reflexiva, pero sí que sensorialmente esté abierto a lo que se muestra en escena y tome a la danza como una energía que está en el momento”.

COMUNIDAD CULTURAL

Unión escénica es lo que falta


Integrarse a la cartelera artística de la ciudad, despierta una emoción en Alfonsina Riosantos, al señalar que ahora reconoce una apertura de foros culturales en donde la danza y cualquier otra manifestación puede explorarse sin complicaciones, aunque no siempre los espacios se adecuan a su necesidades.

“Manejo espacios muy cerrados y mis obras siempre se desarrollan en áreas de tres por tres metros, por lo que requiero un lugar muy íntimo, que la gente esté lo más cerca posible. De espacios no estamos limitados, hay muchos y este es un buen tiempo para indagar en otros lugares.

No obstante, pese a que el movimiento cultural de Guadalajara recibe a Alfonsina Riosantos con un público deseoso de nuevas experiencias escénicas, la bailarina destaca la falta de un frente fraternal entre los creadores.

“Nunca ha sido unida la comunidad artística, menos la dancística. No hay todavía manera de hacer un diálogo, no se da, pero me encantaría que pudiéramos reflexionar sobre nuestro propio trabajo, faltan muchos elementos para hacer una reunión y hablar de lo nuestro. Es un paso bastante largo”.

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