Cultura
Alemania escribe su prosa
Las dos novelas de Inka Parei se han traducido a varios idiomas
BERLÍN, ALEMANIA.- La mirada literaria de Inka Parei sobre la Alemania que siguió a la caída del Muro de Berlín (noviembre de 1989) es rabiosa, inquisidora. Como integrante de la denominada generación “de los nietos”, la escritora nacida en Francfort en 1967, ha explorado la historia alemana desde la Segunda Guerra Mundial y ha creado personajes atormentados, que deambulan entre la decadencia, la soledad y la muerte.
Tenía 20 años cuando decidió probar suerte en Berlín; dejó Francfurt en los años 80 y se enfrentó a otra realidad. “Me mudé de lo que era Alemania oriental a Alemania occidental, a Berlín y esa parte de Berlín era prácticamente una isla frente a la Alemania socialista; el cambio me tocó en las fibras más sensibles de una manera muy rápida, al recorrer las calles y platicar con la gente me involucré”, relata.
A la diferencia de ambiente, tan distinto al de la Alemania democrática, se sumó la caída del Muro de Berlín; de repente, Inka Parei se encontró en un remolino de historias que evolucionaban pero con sustento en el pasado. “Se discutía muchísimo sobre qué tanto cambió la vida para los alemanes del oeste con la reunificación; nos dimos cuenta que para ambas partes eran cambios significativos y profundos, y yo estaba en medio de todos esos acontecimientos”.
Para afrontar la realidad encontró la literatura, ahí arrancó su carrera y escribió, entre 1997 y 1998, su primera novela: La luchadora de sombras, en la que utiliza la ciudad de Berlín como pantalla para hablar de la condición anímica de la protagonista ante la reunificación alemana. “Existía mi deseo de capturar este recuerdo, de que no se fuera; así empezó mi proceso de sensibilización, observación y captura”.
Acepta que comenzó a escribir para entender la realidad que la superaba. Los recuerdos y la percepción de los hechos son la base de su ficción. “Tenemos el diario acontecer político pero desaparece de las conciencias”. Quiso sumarse a los escritores que miran hacia atrás para ver hacia adelante. “Inventar historias se puede comparar con un laboratorio donde estamos intentado ver hacia el futuro, aun cuando se trate de una historia que proviene del pasado”.
Tras relatar la historia de una mujer que vive en medio de edificios destruidos y que no padece la violencia sino que la ejerce, Parei emprendió su segunda novela: El principio de la oscuridad, publicada en 2005, en la que describe la vida y la muerte de un hombre mayor y sus implicaciones en la historia alemana. Ese anciano revive décadas enteras de su vida dentro de una habitación, cuando le heredan una casa.
“Los escritores creamos figuras y situaciones de las que parte una historia y las evolucionamos hacia adelante; en esta transición constante hacia adelante es en la que desarrolla la escritura. A final de cuentas, la escritura es siempre dar vueltas alrededor del ser humano, de las actitudes y sentimientos que los caracterizan; pero si hay una constante en mis dos novelas es que siempre vuelvo a describir a personas individuales, a personas solitarias dentro de cierto contexto”.
Sus dos novelas tienen como base la realidad alemana, las secuelas que dejó la Segunda Guerra Mundial y las que trajo consigo la reunificación. Aunque la autora que obtuvo con su primera obra el Premio Hans Erich Nossack —el más importante en lengua alemana— asegura que hay varios colegas que se preocupan por plasmar la historia reciente alemana “porque este país ya no es lo que era antes”, hay otros para quienes la historia no les interesa.
Si en La luchadora de sombras hay fuerza, misterio y decadencia; y en El principio de la oscuridad se describen las últimas horas de vida de un hombre viejo y enfermo en el momento en el que la Fracción del Ejército Rojo (RAF) secuestró al presidente de la Patronal, Martin Schleyer; en la tercera novela —que está por concluir— transcurre en la ciudad de Berlín, entre los años 80 y la época actual, donde el protagonista es un hombre que da mantenimiento al sistema de climatización.
“Es una historia sobre Berlín del oeste, aunque yo crecí en el este; todo ocurre en los espacios más recónditos de un edificio muy representativo en la historia de la Alemania Oriental, que se llama el Nuevo Edificio Alemán y que era el centro de todas las actividades; ahí estaba el partido con los nuevos ideales”, afirma la autora que es considerada una de las voces más frescas de la nueva generación de autoras alemanas, y que estuvo en México en la pasada Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
Las dos novelas de Inka Parei se han traducido a varios idiomas y comenzaron a circular en español poco tiempo después de su publicación en alemán. Es una escritora pendiente de su realidad e interesada en contar lo que las generaciones pasadas les tocó vivir. El interés por la Segunda Guerra Mundial viene de su padre, nacido en 1921 y protagonista en los acontecimientos de los años 30 y 40.
Con sus historias llenas de personajes marcados por los acontecimientos históricos, la autora de 41 años, considerada una de las escritoras alemanas contemporáneas más interesantes, busca que los lectores se percaten de cómo su vida privada tiene huellas de la historia.
Tenía 20 años cuando decidió probar suerte en Berlín; dejó Francfurt en los años 80 y se enfrentó a otra realidad. “Me mudé de lo que era Alemania oriental a Alemania occidental, a Berlín y esa parte de Berlín era prácticamente una isla frente a la Alemania socialista; el cambio me tocó en las fibras más sensibles de una manera muy rápida, al recorrer las calles y platicar con la gente me involucré”, relata.
A la diferencia de ambiente, tan distinto al de la Alemania democrática, se sumó la caída del Muro de Berlín; de repente, Inka Parei se encontró en un remolino de historias que evolucionaban pero con sustento en el pasado. “Se discutía muchísimo sobre qué tanto cambió la vida para los alemanes del oeste con la reunificación; nos dimos cuenta que para ambas partes eran cambios significativos y profundos, y yo estaba en medio de todos esos acontecimientos”.
Para afrontar la realidad encontró la literatura, ahí arrancó su carrera y escribió, entre 1997 y 1998, su primera novela: La luchadora de sombras, en la que utiliza la ciudad de Berlín como pantalla para hablar de la condición anímica de la protagonista ante la reunificación alemana. “Existía mi deseo de capturar este recuerdo, de que no se fuera; así empezó mi proceso de sensibilización, observación y captura”.
Acepta que comenzó a escribir para entender la realidad que la superaba. Los recuerdos y la percepción de los hechos son la base de su ficción. “Tenemos el diario acontecer político pero desaparece de las conciencias”. Quiso sumarse a los escritores que miran hacia atrás para ver hacia adelante. “Inventar historias se puede comparar con un laboratorio donde estamos intentado ver hacia el futuro, aun cuando se trate de una historia que proviene del pasado”.
Tras relatar la historia de una mujer que vive en medio de edificios destruidos y que no padece la violencia sino que la ejerce, Parei emprendió su segunda novela: El principio de la oscuridad, publicada en 2005, en la que describe la vida y la muerte de un hombre mayor y sus implicaciones en la historia alemana. Ese anciano revive décadas enteras de su vida dentro de una habitación, cuando le heredan una casa.
“Los escritores creamos figuras y situaciones de las que parte una historia y las evolucionamos hacia adelante; en esta transición constante hacia adelante es en la que desarrolla la escritura. A final de cuentas, la escritura es siempre dar vueltas alrededor del ser humano, de las actitudes y sentimientos que los caracterizan; pero si hay una constante en mis dos novelas es que siempre vuelvo a describir a personas individuales, a personas solitarias dentro de cierto contexto”.
Sus dos novelas tienen como base la realidad alemana, las secuelas que dejó la Segunda Guerra Mundial y las que trajo consigo la reunificación. Aunque la autora que obtuvo con su primera obra el Premio Hans Erich Nossack —el más importante en lengua alemana— asegura que hay varios colegas que se preocupan por plasmar la historia reciente alemana “porque este país ya no es lo que era antes”, hay otros para quienes la historia no les interesa.
Si en La luchadora de sombras hay fuerza, misterio y decadencia; y en El principio de la oscuridad se describen las últimas horas de vida de un hombre viejo y enfermo en el momento en el que la Fracción del Ejército Rojo (RAF) secuestró al presidente de la Patronal, Martin Schleyer; en la tercera novela —que está por concluir— transcurre en la ciudad de Berlín, entre los años 80 y la época actual, donde el protagonista es un hombre que da mantenimiento al sistema de climatización.
“Es una historia sobre Berlín del oeste, aunque yo crecí en el este; todo ocurre en los espacios más recónditos de un edificio muy representativo en la historia de la Alemania Oriental, que se llama el Nuevo Edificio Alemán y que era el centro de todas las actividades; ahí estaba el partido con los nuevos ideales”, afirma la autora que es considerada una de las voces más frescas de la nueva generación de autoras alemanas, y que estuvo en México en la pasada Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
Las dos novelas de Inka Parei se han traducido a varios idiomas y comenzaron a circular en español poco tiempo después de su publicación en alemán. Es una escritora pendiente de su realidad e interesada en contar lo que las generaciones pasadas les tocó vivir. El interés por la Segunda Guerra Mundial viene de su padre, nacido en 1921 y protagonista en los acontecimientos de los años 30 y 40.
Con sus historias llenas de personajes marcados por los acontecimientos históricos, la autora de 41 años, considerada una de las escritoras alemanas contemporáneas más interesantes, busca que los lectores se percaten de cómo su vida privada tiene huellas de la historia.