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Domingo, 09 de Diciembre 2018
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Jalisco

Xenofobia y racismo ante caravana migrante denota ignorancia y temor

Académicos coinciden en que las reacciones discriminatorias en redes sociales son producto del miedo y la imposibilidad de reconocer a los que son diferentes a uno mismo

Citlalli G. Espinoza

La llegada de las caravanas migrantes que cruzan nuestro país desde el 19 de octubre y llegan ya hasta Tijuana ha hecho aflorar en los mexicanos la solidaridad, la empatía y el deseo de ayudar al otro.

Durante su recorrido, no pocos se han sensibilizado a las duras circunstancias de los migrantes que no tienen otra opción más que salir a buscar el sueño americano, porque en su país no encuentran las condiciones necesarias para llevar una vida digna y tranquila.

En sus lugares de origen “hay una violencia callejera desmedida, que presiona a muchas personas para un pago de piso, para pagar por su seguridad, y por otro lado hay una precariedad laboral (...) no solamente hay empleos malos, mal pagados, sino que también faltan fuentes de trabajo”, señala Eduardo González Velázquez, historiador y especialista en migración del Tecnológico de Monterrey Campus Guadalajara.

Las dificultades que han padecido y padecen los migrantes han movido a muchos a brindarles ayuda, donando lo que tienen a los centros de acopio, repartiendo alimentos y bebida o anotándose como voluntarios en los albergues instalados a su paso.

Sin embargo, en redes se ha mostrado una preocupante cara de la sociedad llena de xenofobia, racismo, odio y violencia hacia los centroamericanos.

González Velázquez define la xenofobia como “la materialización de una de las caras de la ignorancia y el temor hacia lo desconocido, y también la materialización de la falta de empatía y de respeto hacia el otro, una ignorancia total y una negación y no reconocimiento del que es diferente a mi, y que por lo tanto yo lo puedo descalificar, sobajar, victimizar, discriminar”.

“Me parece que las prácticas xenofóbicas y los discursos de odio están anclados precisamente en eso, en estas prácticas de victimización, discriminación, que hay sobre los migrantes”, apunta.

Algunas de las manifestaciones de estas prácticas proliferan en grupos  de Facebook de nacionalistas, en los que se concentran los prejuicios y el odio no solo a los centroamericanos de las caravanas migrantes, sino a casi cualquier extranjero que se refugie en el país.

Uno de estos grupos, creado en septiembre del 2016 y con alrededor de cuatro mil miembros, surgió a raíz de la llegada de un grupo de haitianos a Tijuana en aquella época, de acuerdo con una publicación de la que se autoproclama como creadora; los miembros convocaron a una reunión física en dicha ciudad en ese entonces, a la que asistieron pocas personas.

En aquella reunión y en al menos una ocasión en publicaciones del grupo los miembros han discutido la necesidad de conformarse como una organización civil para legitimar sus actos y exigencias.

Otras reuniones se han realizado, se proyectan nuevas, y cada tanto se idean nuevas marchas anti migrantes. El pasado domingo 11 de noviembre, al mismo tiempo que la llamada Marcha Fifí, estaba convocada una marcha anti migrante, y aunque no se sabe cuántos asistieron a cuál marcha, sí se repartieron volantes por parte del Movimiento Nacionalista Mexicano, otro grupo nacionalista y supremacista que difunde propaganda en la que cuestiona la “naturalidad de la homosexualidad” y divulga la falsa idea de que las personas de raza negra tienen un IQ inferior al resto de las personas.

Otros llamados a la acción tienen completamente otro tono y finalidad.

Los hay quienes llaman a envenenar la comida que se les proporciona de forma humanitaria a los migrantes y agregar ácido muriático al agua con que se bañan; los que incitan a hacer una purga o limpieza de centroamericanos; hay quien pregunta “cuando y donde se va a armar para sacar a esos malnacidos sudacacas?” e insiste al día siguiente que se proporcione “fecha y lugar para ir a romperles la madre a esos simios centrocacas”, pues ya está “ansioso de romperles su p*** madre y mandarlos bien p******* a su mugroso país” y quiere “topar a esos malnacidos llenos de enfermedades”; otros que piden, simplemente, “muerte a esos simios”.

Unos cuantos, ante la noticia de la desaparición de un centenar de migrantes, deducen sin alarma, que los cárteles están involucrados, e incluso lo celebran, pues para ellos “los carteles ya están empezando a hacer patria”, a pesar de vivir en un país golpeado por el crimen organizado, con 37 mil 485 personas reportadas como desaparecidas desde el 2006, según la investigación del proyecto periodístico colectivo “A dónde van los desaparecidos”.

Un usuario más amenaza “así van a quedar, hijo de tu gran p***, catracho de m*****” junto a un video de una ejecución de El Blog del Narco. Otro pide la colaboración del Mencho. En el 2017, un 75% de los homicidios fueron ejecuciones del crimen organizado: un total de 18 mil 989 asesinatos, según información de la organización Semáforo Delictivo.

La violencia en los comentarios también se suscita en las respuestas a publicaciones de medios como EL INFORMADOR, no sólo en las publicaciones de grupos nacionalistas. “Van a pasar por aquí? aquí también los esperan con las fosas abiertas”, afirma una usuaria, en un país en el que se han encontrado, de acuerdo con la misma investigación, mil 978 fosas clandestinas, y en ellas “2 mil 884 cuerpos, 324 cráneos, 217 osamentas, 799 restos óseos y miles de restos y fragmentos de huesos que corresponden a un número aún no determinado de individuos”.

Guiándose mayoritariamente por titulares que tergiversan la información, de notas y medios tendenciosos, las respuestas son prontas y viscerales. “En la segunda caravana sí vienen delincuentes, afirma Segob”, reza el encabezado del portal Chiapas sin Censura. En el cuerpo de la nota, lo que afirman las autoridades federales es que en la caravana vienen menos familias, mujeres y niños, y más hombres, muchos de ellos con el rostro cubierto y actitud más agresiva. La criminalización de los migrantes empieza desde de los medios.

“De mi parte, ni un vaso de agua a estas indeseables personas”, comenta una usuaria ante este titular.

También son estigmatizados como drogadictos, holgazanes, “gente vulgar y con casi nula educación, puro vándalo y viejas corrientes que se reproducen como conejos”, según califica un usuario.

“Hasta acá percibo el hedor jaja” comenta una usuaria en una foto de migrantes descansando, pues los centroamericanos son vistos como gente sucia.

No faltan los comentarios que los tienen a todos por criminales, miembros de pandillas, que vienen a poner en riesgo la supuesta seguridad y estabilidad del país.

Paradójicamente, en al menos una publicación se han hecho llamados a evitar el racismo y la xenofobia, “es decir, no caer en el juego de que son feos o negros”, apunta una usuaria. Al mismo tiempo, las reglas del grupo señalan que está prohibido hacer comentarios xenófobos y racistas y comentarios donde se induzca al odio. En la misma publicación en la que se exhorta a esto, un usuario comenta que tratará de no ser xenófobo “pero va a ser difícil contra esos pinches simios”.

De la misma manera, estos grupos dicen no estar en contra de la migración, sino en contra de la forma en que las caravanas han violado “la soberanía nacional”, “las leyes”, pero olvidando por completo que los migrantes que pasan por el país son sujetos con derechos, protegidos por las mismas leyes que dicen haber sido violadas, y profiriendo insultos contra migrantes sin importar su estatus migratorio, como los haitianos de Tijuana, a quienes llaman “monos”.

“Nuestro artículo 1° constitucional sería el fundamento principal. Básicamente lo que nos dice es que en los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozarán de los derechos humanos reconocidos en la Constitución y en los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea parte sin importar su origen étnico o nacionalidad”, dice Mauricio Pineda Velarde, coordinador general de la organización FM4 Paso Libre.

De esta forma, los migrantes centroamericanos que se encuentran en nuestro país deben de gozar de “los mismos derechos que tendría cualquier ser humano; si una persona tiene el derecho a ser respetado, a un trato digno, tiene derecho a la salud, este tipo de derechos básicos, generales, pues los van a tener ellos también, la no discriminación, trato igualitario, todo eso”, señala Pineda.

Además, como indica el quinto párrafo de dicho artículo, “Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas”.

México suscribe también tratados internacionales como la Convención de Ginebra de 1951 y la Convención de Cartagena de 1984, que establecen que el país tiene la obligación de atender, sin regresarlos a sus naciones, como solicitantes de asilo a quienes tengan un temor fundado de que su vida corre peligro en sus lugares de origen.

A la llegada de los primeros migrantes a la ciudad de Guadalajara, que se albergaron en las instalaciones del Auditorio Benito Juárez, también se pudo observar gran cantidad de insultos y exhortaciones a la violencia.

“Se trata de un discurso polarizador que encuentra su caldo de cultivo en el vacío de la reflexión y en la crisis de los valores tradicionales. Se generan argumentos superficiales que son puestos a circular como flujos discursivos. ‘Ser migrante es ser malo, violento, criminal...etc.’ Este tipo de discurso es puesto a circular por grupos que, a su vez, pueden ser aprovechados por fuerzas políticas que carecen de convicciones democráticas”, explica Patricia Córdova Abundis, doctora en Historia, Teoría y Métodos del Análisis Lingüístico y jefa del Departamento de Letras del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades.

“Los significados violentos que se ponen a circular públicamente sobre grupos humanos son susceptibles de crear un daño terrible en un contexto en el que se consumen vertiginosamente argumentos superficiales. En principio, estas expresiones son insultos y el insulto es una prolongación de la lucha por el sometimiento” señala Córdova Abundis.

“Además su réplica constante induce a la imitación irreflexiva, a un ambiente tóxico basado en la mentira. Estos insultos interpelan a lo más bajo del género humano. Nos distancian de la esencia de nuestra existencia: la ejercitación de la razón y del espíritu” agrega.

Y aunque las acciones concretas de estas personas han sido pocas, pues casi todo queda en comentarios de Facebook, la relevancia del decir no es poca.

“Forma es fondo, como decía Jesús Reyes Heroles, y me parece que cuando la gente habla lo que habla es porque en el fondo lo piensa y también porque puede estar dispuesto a hacerlo” opina González Velázquez.”Alguien que no tenga un pensamiento racista, un pensamiento xenofobo, dificilmente puede llamar a envenenar a los migrantes o golpearlos, victimizarlos, criminalizarlos, discriminarlos. Son cosas muy serias que deberian ser tomadas en cuenta de manera tambien muy seria por parte de las autoridades. Lo peligroso de los decires es que estan anclados en deseos que eventualmente se pueden materializar”.

Por su parte, Córdova Abundis explica que “la conciencia se forma esencialmente con el lenguaje. La identidad también encuentra a uno de sus vehículos principales en el lenguaje. Las personas nos constituimos con nuestras acciones y hablar es una de las acciones que más peso tiene porque se relaciona con lo hecho, con lo que se hará o con lo que se desea. Con la palabra se persuade, se inspira y se conspira. De ahí que el decir sea una responsabilidad gigantesca. Por ello la difamación, las amenazas, el acoso verbal y el robo de información, son delitos o  aluden a acciones vinculadas con el delito”.

Aceptar al otro

“Lo más difícil de incorporar en una visión de mundo es la diferencia. Es un reto que las personas podamos ver y escuchar a los otros más allá de lo que nosotros ostentamos ser. Sin embargo, no sólo en ese sentido, los grupos privilegiados tienen problemas para ver a los marginados” señala Córdova Abundis.

“Miguel León Portilla lo ha dicho muy bien: los vencidos pueden ver al vencedor y a sí mismo; los vencedores tienen mucha dificultad para ver a los vencidos. En el mundo actual, los vencidos están luchando para dejar de serlo, pero quienes temen perder su posición encuentran amenazante esta realidad social. De ahí surge lo que la estigmatización, el racismo, la xenofobia y todo tipo de segregación. Para legitimar estas formas surgen los prejuicios y estereotipos que se legitiman con el discurso polarizador”, señala.

Dichos vencidos son los miles de centroamericanos que atraviesan México, cuya única petición es poder cruzar el país con seguridad y bienestar para conseguir sus sueños.

Esta es la única razón para ser solidarios con ellos y respetarlos: que son seres humanos como uno mismo. “Es un acto de humanidad, son acciones que permitirían humanizar el proceso migratorio; por solidaridad, por empatía, y por algo que a mi me parece que es muy importante: no debemos olvidar que no siempre vamos a estar parados del mismo lado de la historia”, dice González Velázquez. “Así como en este momento no somos muchos los migrantes y estamos en condiciones de ayudar, nadie nos tiene garantizado que el día de mañana no seamos nosotros los migrantes que lleguemos a tocar la puerta para pedir ayuda y poder movernos”.

“Hay que ayudar a las personas, en general, como seres humanos, independientemente de su estatus migratorio, independientemente de su nacionalidad, son seres humanos, son personas en una situación vulnerable” afirma Pineda Velarde. “No tenemos que decir ellos o nosotros, son seres humanos que necesitan ayuda humanitaria, como nuestros connacionales, como los mexicanos hemos necesitado ayuda humanitaria en diferentes momentos”

CE