| Yo tengo un sueño Por: EL INFORMADOR 1 de septiembre de 2008 - 23:00 hs “Es un sueño profundamente arraigado en el sueño americano. Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo, confirmando que todos los hombres son creados iguales como verdades evidentes. “Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de los esclavos, se podrán sentar juntos en la mesa de la hermandad. “Sueño que un día —incluso el Estado de Mississippi—, un Estado que está sofocado con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia. “Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por su personalidad. “¡Hoy tengo un sueño! “Sueño que un día, el Estado de Alabama cuyo gobernador escupe frases que sujetan a las razas y provocan la represión de los negros, se convierta en un sitio donde los niños y niñas negras puedan unir sus manos con las de los niños y niñas blancas y caminar unidos, como hermanos y hermanas. “¡Hoy tengo un sueño! “Sueño que algún día los valles serán cumbres y las colinas y montañas serán llanos, que los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano. “Ésta es nuestra esperanza. “Ésta es la fe con la cual regreso al Sur. Con esta fe podremos esculpir en la montaña de la desesperanza la piedra de la esperanza. Con esta fe podremos trasformar el sonido discordante de nuestra nación, en una hermosa sinfonía de la fraternidad. “Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos, defender la libertad juntos, sabiendo que algún día seremos libres. “Ése será el día cuando todos los hijos de Dios podrán cantar el himno con un nuevo significado: Mi país es tuyo. Dulce tierra de libertad, a ti te canto. Tierra de libertad donde mis antecesores murieron, tierra orgullo de los peregrinos, de cada costado de la montaña, que repique la libertad. “Y si Estados Unidos ha de ser grande, todo esto tendrá que ser una realidad... y cuando repique la libertad en cada aldea y en cada caserío, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: ¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios omnipotente, ¡somos libres al fin!”. Éste es un fragmento del discurso que Martin Luther King dio en Washington, DC, el 28 de agosto de 1963, un año antes de ser Nobel de la Paz y dos antes que lo asesinara un sicario. Tal parece que Barack Obama cumple este sueño y podrá ser el primer presidente de color en la historia de los Estados Unidos. MARTÍN CASILLAS DE ALBA / Escritor y cronista. Correo electrónico: malba99@yahoo.com Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones