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Martes, 19 de Noviembre 2019
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Y sí, “es una porquería”

Por: EL INFORMADOR

Los panistas jaliscienses fueron a Puerto Vallarta a darse golpes de pecho... en público. Pero en privado, en sus diálogos en corto, se dieron con todo. Como lo han hecho desde hace varios lustros, cuando apenas se acomodaban en sus posiciones de poder, del que habían desbancado al Partido Revolucionario Institucional (PRI).

En sus discursos, pronunciados ante centenares de militantes de base del Partido Acción Nacional (PAN), los dirigentes y funcionarios (o ex) hablaron con encendida pasión acerca de la importancia de la unidad, de la cohesión que necesita el partido para conservar lo que ha conquistado en Jalisco desde que la sociedad decidió que estaba harta de gobiernos priistas que habían engañado, que habían mentido, que habían robado y que, en suma, le habían fallado a la población que sólo pedía una justa retribución a lo que aportaba al erario para que con su dinero se hicieran obras y se prestaran servicios con eficacia.

Dijeron los dirigentes panistas (incluyendo al “jefe” nacional, Germán Martínez Cázares) que en Jalisco cuentan con una importante reserva de votos que no quieren perder para los comicios de julio de 2009. Y tienen razón, porque en efecto, en las últimas elecciones de nuestro Estado ha salido un buen número de votos que le ha permitido al PAN inclinar la balanza a su favor a la hora de las cuentas y la asignación de curules, o incluso en la definición presidencial.

El gobernador Emilio González asegura que conoce encuestas en las que Acción Nacional lleva una ventaja que le permite augurar un triunfo sobre sus opositores en los comicios de julio. El dirigente estatal del PAN, Eduardo Rosales, pronuncia un sentido discurso en el que les dice a sus correligionarios que no se pierdan en pugnas internas, que no gasten la pólvora en infiernitos, porque la verdadera batalla la tienen que librar contra los otros partidos, y todos sabemos en Jalisco que esos otros adversarios en realidad se pronuncian en singular: el PRI.

Pero, a reserva de que se conozcan cifras consolidadas acerca de las preferencias electorales, es probable que el PAN no la vaya a tener tan fácil en los próximos comicios. En parte porque se está manifestando progresivamente una especie de hartazgo ciudadano por los excesos, las frivolidades, la prepotencia y el autoritarismo que han mostrado gobernantes panistas al frente de sus administraciones; y en parte porque, aunque sea tímidamente, asoma el rostro opositor del PRI que está marcando persistentemente la agenda del cuestionamiento sobre las frágiles bases del poder panista.

El escenario para el blanquiazul no es del todo halagüeño. Sus pugnas internas no se pueden ocultar. Los distintos grupos que se han aglutinado en torno a las siglas que defendieron otros con verdaderos ideales, están enfrascados en una sorda pugna por los escalones superiores. Uno, sólo uno, de los ejemplos que ilustran esta situación del panismo jalisciense, es el pleito que arrastran desde hace una década Francisco Ramírez Acuña y Fernando Guzmán Pérez Peláez, quienes representan a corrientes distintas que inicialmente lucharon por posiciones ideológicas, pero ahora van nada más por la conquista de posiciones.

Para acceder a esos lugares, entre panistas se ha dado de todo y se han dado con todo. Bien lo sabe el ex gobernador Ramírez Acuña, y por eso lo dice: “A veces la política es una porquería”.

VÍCTOR E. WARIO / Periodista.
Correo electrónico: vwario@informador.com.mx

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