Lunes, 20 de Enero 2020
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Votar el 5 de julio

Por: EL INFORMADOR

La campaña iniciada hace una semanas por un grupo de intelectuales, llamando a no votar en las próximas elecciones del 5 de julio, o bien acudir a las urnas y anular el sufragio, ha venido cobrando fuerza. Se dice que la intención con esa medida, es la de protestar contra la clase política mediante un voto de castigo que los haga reflexionar sobre el punto de que han fallado a la sociedad y que volteen sus ojos hacia ella para atender sus legítimos reclamos, en lugar de sólo satisfacer sus ambiciones personales.

La postura de quienes vienen realizando esa campaña es entendible, pero de ninguna manera se justifica, ya que no es mediante el abstencionismo o la anulación del voto como puede exigirse a los políticos que cumplan con su responsabilidad como representantes de una sociedad que los elige para que velen por sus intereses y defiendan sus derechos. Con el voto o sin él, después del 5 de julio habrá nuevas autoridades municipales y nuevos legisladores, y qué mejor que sea la sociedad la que los elija.

Frente a esas voces que buscan alentar el no ejercer el derecho al voto, que además es una obligación de carácter cívico, han surgido otras en defensa del sufragio, con la advertencia de que aquellos llamados no le hacen bien a México, ya que la elección pierde legitimidad, y entre más participación haya en las urnas y en la vida ordinaria del país, habrá avances en la democracia. Es cierto que hay hartazgo de la ciudadanía hacia los políticos, pero esto no es una razón válida para promover el abstencionismo.

El Instituto Federal electoral, único árbitro en las elecciones del 5 de julio, ha lanzado un exhorto a contrarrestar la campaña en favor del “voto en blanco”, porque no quiere que sea una fórmula de consolidación del régimen democrático, y afirma que cumplirá su compromiso constitucional de llamar a votar a los ciudadanos, responsabilidad que también le compete hacer a los partidos políticos.

Se puede estar en desacuerdo con el actuar de las autoridades, puede no gustar tal o cual candidato, se puede simpatizar con un partido o con otro. Cada quien tiene sus preferencias, y lo importante es manifestarlas en las urnas.

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