| Voluntad y decisión para producir Por: EL INFORMADOR 28 de junio de 2008 - 23:00 hs Dos cualidades básicas e indispensables en el agricultor y en el productor de cosechas vegetales; otra más, es la capacidad para informarnos y entender interpretativamente, los factores que convergen o se juntan, siendo el principal naturalmente, el dinero. Aunque en un criterio general al campo lo han dejado sin financiamientos, quienes llegan al escritorio de la correspondiente responsabilidad verbigracia el ejemplo actual de un ingeniero industrial al frente de la producción de alimentos, pues sin embargo, gracias al ingenio del mexicano los agricultores de este país se las arreglan para obtener préstamos fuera del oficialismo, así sean éstos con cargo a intereses leoninos; en ambos casos es lo mismo (populus dixit). Aparte de la tierra agrícola como base de la producción de cosechas (por supuesto no nos estamos olvidando de la tecnología de cultivos protegidos bajo techo), se necesitan condiciones físicas que han de encontrarse en las distintas ecologías y ecosistemas; como factor principal entre todo lo inmediato anterior está la luz. Haremos referencia aquí nada más en lo cerquita, por los diferentes rumbos que esta columna viajera testimonia, vemos los cambios que se suscitan en zonas de poca luz y, zonas de alta luminosidad. Pocas veces nuestros agricultores ponen la debida atención a este factor decisivo que influye en los cultivos directamente, y ni que hablar de las consecuencias en el bolsillo del productor. Por ejemplo: los productos de nutrición aplicados vía foliar, que han de tomarse como grandes auxiliares (solamente eso), deben ser aplicados cuando hay plena luminosidad; y ésta, se da en mayores rangos en nuestra zona alteña en donde pocas veces una elevación reduce luminosidad. Función y efecto de los “foliares” Estos elementos en gamma representan más o menos el número de ellos que el vegetal requiere en sus, principalmente tres etapas de desarrollo. Y aunque las formulaciones en el mercado, generalmente contienen nitrógeno, fósforo y potasio, la verdad es que la presencia de los medianos, menores y aún los de traza o micro elementos, es la que pone en balance la nutrición, tanto como la relación del vegetal con el suelo y el agua. Un criterio general es que los fertilizantes foliares son principalmente correctores de deficiencias. Con todo ello y sin embargo, la penetración de estos fertilizantes requiere que todos los estomas (poros) de las hojas estén abiertos; esto lo llevan a cabo los mecanismos de la planta y, en nuestra latitud, “al abrir el día”; van abriéndose en su profundidad a medida que hay más luz; esto, lo sabemos los técnicos y debemos hacernos de la obligación de informarlo al agricultor, porque al asesorarlo vamos montados en el mismo carro, y lo que le hemos de decir es que: estos estomas pueden e ncontrarse por el haz de la hoja, a la que consideramos así hepistomática, es este lado de la hoja el que recibe mayor cantidad de luz. Puede ser que los poros se encuentren en el envés; entonces en ese lado hay menos luz y la hoja se cataloga como hipostomática. También hay vegetales que tienen los estomas por ambos lados de la hoja y entonces, a ésta se le considera anfistomática. Lógicamente la cantidad de agua en la aspersión o rociado representa mayor gasto. Estas aspersiones tienen mayor efecto cuando son abundantes y con un calendario quincenal, variante en las diversas especies bajo cultivo, con esto remitimos pues a nuestros amigos agricultores por la orientación de los técnicos. Hablemos pues de la luz La luz es la fuente principal de energía, sin la cual no podrían existir los organismos vivos. Sin embargo, la exposición directa del protoplasma vivo a la luz puede causarle un daño inmediato o la muerte. Con frecuencia nos encontramos en el campo vegetales en cultivo dañados en sus hojas por exceso de luz; sin embargo, tal daño lo podemos atribuir en principio, al desbalance o bloqueo de elementos de nutrición, en la fisiología del metabolismo de la planta. El efecto producido por la luz depende de las características estructurales y funcionales de las plantas y animales que la perciben. La luz es un factor vital para todos los seres vivientes, pero, frecuentemente, también lo es limitante cuando alcanzan niveles extremos: máximo y mínimo. Las plantas verdes obtienen la energía necesaria para su vida directamente de la luz solar, la cual es convertida, mediante la clorofila, que actúa como un eslabón conectante, en energía química, contenida en las moléculas simples de azúcar. La luz le sirve a las plantas también para otros fines, especialmente a causa de su efecto estimulante sobre los procesos de diferenciación de tejidos y órganos. Por ejemplo en la yemación de frutales y florales. Ecológicamente, la cualidad de la luz o sea, longitud de onda o color, su intensidad medida en lumens también se entiende, bujías-pie, y más comúnmente, número de velas por metro cuadrado o sea, longitud o periodo luminoso del día; todo lo anterior es de la mayor importancia para las plantas. La longitud del día y la intensidad luminosa son, probablemente, los aspectos ecológicos de la luz más influyentes en la distribución de las plantas. Así tenemos comúnmente “plantas de sombra”, “plantas de media sobra” y plantas de pleno sol. Distribución de la luz La intensidad y cualidad de la luz recibida por la superficie de la tierra depende de la constante solar, distancia del sol a la tierra y absorción y difusión de la luz por la atmósfera. Agricultores y técnicos deben tomar en cuenta la ubicación de sus cultivos, en relación al Trópico de Cáncer, en nuestra particular situación; para efectos de observación de la gran masa verde, el horario aceptado es de 11 de la mañana a una de la tarde, periodo dentro del cual podemos observar la presencia de estado en el vegetal de la celulosa, pectina y cera. Influencia de las poblaciones vegetales La cualidad de la luz que filtra a través del follaje (de suma importancia debe considerarse la poda de clareo en los árboles frutales), puede ser completamente diferente que aquella de la luz completa normal. Consideremos una vez más la importancia que demos al surcado o a las hileras; se prefiere el diseño oriente–poniente, mientras la topografía del terreno lo permita, de otra manera, se obliga el diseño de curvas a nivel. Una consideración de tipo forestal es que la reducción en intensidad de la luz que alcanza la superficie del suelo del bosque probablemente tiene, desde el punto de vista ecológico, mucha mayor importancia que cualquier cambio de cualidad. Una apreciación objetiva es la oscuridad en las poblaciones cerradas de pinares, en comparación con los claros que se observan en la población dominante de robledal, que tenemos en La Primavera. La cualidad de la luz puede ser completamente diferente que aquella de la luz completa normal. Los efectos que se producen, como consecuencia de la reducción de la intensidad luminosa, sobre otros factores ambientales, humedad atmosférica, agua del suelo, movimiento de aire y temperatura indican, una vez más, acerca de la importancia de la acción holocenótica del medio. Algunos de estos efectos, debidos a los factores del hábitat, observados en un bosque y en un claro adyacente, arrojan resultados que representan máximas y mínimas. Efectos observados como ejemplo Las distintas clases de bosque influyen de manera marcadamente diferente sobre la intensidad luminosa que llega a la superficie del suelo. Un área poblada de pino reduce la intensidad luminosa, aproximadamente, en la misma proporción durante todo el año, de manera que la iluminación a niveles inferiores se debe, principalmente, a la intensidad de la luz de la estación correspondiente del año. En la zona serrana de Concepción de Buenos Aires, aquí en nuestro Jalisco, se han venido haciendo plantaciones de aguacatero y duraznero, en las condiciones de luminosidad que hemos mencionado; se deja ver la limitación de luz en el suelo que sin duda alguna afecta todo el desarrollo vegetal de las entidades mencionadas toda vez, que la dinámica del movimiento microbiano está reducida. Para ayudar un poco a las condiciones en que se establecen los sistemas radiculares con limitaciones de luz al suelo, se hace indispensable la labor agronómica de remover periódicamente el suelo bajo la fronda de los árboles. Duración de la luz Concluimos pues en que la cantidad de luz recibida por las plantas está determinada por su intensidad y duración. Un último ejemplo que exponemos aprovechando el amable espacio de esta página, es la del tomate cuyas necesidades de luz varían entre los 830 a los mil 300 lúmens como máximo; estos rangos se deben manejar cuando se quiere alcanzar alta calidad de cosecha. ROBERTO SIERRA B. / Ingeniero agrónomo, asesor y consultor. Correo electrónico: ing.sierra@yahoo.com Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones