| Vividores Por: EL INFORMADOR 22 de junio de 2009 - 23:00 hs Unos alcanzarán el Premio Mayor —alcaldías, diputaciones federales...— en el “Melate” del próximo 5 de julio. Otros alcanzarán premios de consolación: serán regidores en los municipios en que ahora son candidatos, durante los próximos tres años. De los primeros —los afortunados—, algunos utilizarán sus cargos públicos como trampolines: mucho antes de cumplir el trienio para el que se estarán comprometiendo formalmente el día primero del año entrante, estarán entregando la estafeta al primer incauto que la quiera, para lanzarse de nuevo, con renovados bríos, a la arena política, esperanzados en alcanzar un premio mayor aún: el Gobierno del Estado. —II— Se trata, en efecto, de la enésima reedición de la misma historieta. Aunque ellos se autodenominan (“modestia aparte...”) “profesionales de la política”, y aunque quizás algunos merezcan, en efecto, esa honrosa etiqueta, se trata, vía de regla, para decirlo en cristiano, de vividores de uno de los oficios más desprestigiados del mundo. Más desprestigiados, en efecto... pero, en compensación, de los más lucrativos. Botón de muestra: sólo en dos años, entre 2006 y 2008 —según datos del Instituto Federal Electoral (“El Universal”, VI-22-09)—, la asignación de dinero público para los 16 partidos políticos registrados (la mitad de los cuales no están representados en el Congreso) fue de 29 mil 650 millones de pesos. La cifra es estratosférica, en efecto. Compite en las grandes ligas. Disputa con salud, educación y seguridad —las grandes prioridades en todos los países civilizados del mundo— los lugares de honor en el medallero del Presupuesto. Es sintomática de la mayor prioridad de la clase gobernante: que quienes dicen servir al pueblo, no tengan que compartir con el pueblo sus angustias y penurias cotidianas para mantener el cuerpo y el alma unidos. —III— “La carrera de estos políticos —afirma Telésforo Nava, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana— se basa en apoyar a las cúpulas (...), que a su vez pueden negociar con intereses de los más diversos poderes fácticos (...), sin tomar en cuenta a los ciudadanos”. (Es lo que decía Don Efraín González Luna, ideólogo de aquel PAN que era la voz de la conciencia de la otrora invencible aplanadora priista: “Entran a la política los miembros del partido-gobierno (...), no para servir al pueblo de México, sino para obtener, a través de la política corrompida, lo que no pueden obtener a través del trabajo honrado”). ENTRE VERAS Y BROMAS JAIME GARCÍA ELÍAS Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones