| Visión y decisión Por: EL INFORMADOR 22 de enero de 2009 - 23:00 hs El pasado también fue presente, igual que el actual tiene futuro para contemplar u optimizar el recurso infinito de tiempo con su respectivo espacio. La institucionalidad es el valor permanente de la sociedad, que como toda estructura humana tiene errores y aciertos, obstáculos y senderos, fracasos y triunfos; integrantes todos del devenir y porvenir. Rumores de discordia A tres días de un capítulo singular más en la historia de los Estados Unidos, con quienes nos ligan territorio y vivencias, se abre espacio al análisis de fortalezas y debilidades no exentas de rencores y reproches conducentes a todo, menos a la relación constructiva en la que prevalezca el espíritu de la complementariedad ineludible en la globalidad e imprescindible en la vecindad. El señor presidente Barack Obama tiene la obligación de ver primero por las prioridades de su nación, y el integrarnos a ellas depende no sólo de su voluntad, sino de la capacidad diplomática mexicana sustentada en la formulación de proyectos integradores de intereses recíprocos. ¿Por qué ahora? Por la coyuntura que ofrece la crisis financiera esparcida por los quebrantos económicos de los Estados Unidos, donde ellos necesitan apoyos alejados de la bondad o la prepotencia, generadoras de orgullo o soberbia. Éste es el momento de equiparar capacidades y crear acuerdos institucionales. El señor presidente Obama arrastra problemas bélicos, económicos y de seguridad. Su voluntad puede ser total, mas no su posibilidad de salir airoso y rápidamente de la negativa herencia que recibe: producto de errores e imposibilidad para enfrentar las presiones internas que todo gobernante tiene; más ahora que las empresas transnacionales asumen en realidad el poder sobre los mercados, comprendiendo éstos desde los agropecuarios hasta los bélicos e ilegales. La debilidad de los gobernantes es evidente, aunque no expresada abiertamente. Por lo mismo, al cambio de personajes se deben apuntar las posibilidades efectivas de hacer cuanto desearan voluntariamente en beneficio de los equilibrios endógenos y exógenos. México enfrenta guerra con el crimen proporcionalmente mayor de lo deseable, porque su penetración es constante en las instituciones, teóricamente garantía de respaldo al valor de libertad con seguridad. La crisis económica no debiera influir en las actitudes antisociales y, sin embargo, se ha convertido en pretexto, más que justificante, hábilmente manipulado por la demagogia influyente en las bases electoras al interior de los partidos políticos. La observación de los escenarios internacional y nacional expone diferencias en cuanto a circunstancias redundantes sobre riesgo y oportunidad al futuro. Nada, sino desgaste social al interior y siembra de rencores al exterior, es la exhibición y hasta juicio de personalidades como George W. Bush y Vicente Fox (sólo para mencionar los casos recientes). Eso queda para la historia inversora del tiempo, pero las necesidades y reclamos actuales y cotidianos debemos enfrentarlos con la inmediatez de nuestro tiempo. El dispendio de este recurso sin renovación es falta irremisible, no lo perdamos en reproches, apliquémoslo a edificar el futuro. Dios nos guarde de la discordia. CARLOS CORTÉS VÁZQUEZ / Consultor en comunicación. Correo electrónico: sicpm@informador.com.mx Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones