Jueves, 06 de Noviembre 2025

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Visión y decisión

Por: EL INFORMADOR


Las circunstancias económicas de Estados Unidos se reflejan en el mundo. Lamentablemente, allá gastaron más de lo que produjeron. Por lo tanto se endeudaron y ahora reducen su volumen de consumo, primeramente de productos importados. En la correspondiente proporción ocurre lo mismo a quien empleó el crédito de su tarjeta bancaria o cualquiera otra y se acogió al sistema de liquidar el mínimo mensual: la cuenta creció y el usuario carece de capacidad para solventar su deuda.

¿Quién va a pagar?

Los acreedores, en el caso de particulares, son bancos y tiendas con sistemas de crédito; mismas que se garantizarán con los activos del deudor. Esto es lamentable y ya pasó durante la década pasada. La deuda creció día a día por el cobro de intereses sobre intereses, de acuerdo a jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Éste es el caso de particulares, pero en el de los países son garantías los recursos del subsuelo y otros. La experiencia próxima del pasado desembocó en el Fobaproa que aún pagamos y seguiremos pagando como deuda eterna con los bancos extranjeros radicados en México; los mismos que presumen realizar uno de los mejores negocios de su especialidad en el mundo. No es para menos.

En “aquellos tiempos” se ahorraba para la adquisición de un bien, pero la irrupción del sistema de crédito, principalmente a través de la fácil adquisición de tarjeta plástica, permite el ejercicio de consumo anticipado con potencial dispendio y desorganización; lo mismo en Gobierno que particulares.

¿Hasta qué punto se verá afectado el comercio durante diciembre y cuánto podrá recuperar en enero? La realidad se dará en los inventarios y la correspondiente reposición con indexada inflación y salarios. Aunque en el caso de servicios sea menos tangible, como es el caso de hoteles, también vemos que ha comenzado a operar.

Lo más importante ahora y quizá prevalezca esta conciencia, es la conservación del trabajo. Del lado empresarial el despido va en perjuicio de la calidad en los bienes, provocando reclamos y daños a la imagen de marca; tanto del detallista como del productor.

¿Especulación? Es un mal innecesario del que algunos obtienen provecho, comprando hoy barato para vender mañana al nuevo precio de mercado. Sin embargo, el pesimismo y hasta el fatalismo tampoco aportan soluciones. Es el trabajo, no sólo el empleo, lo que puede remediar auténticamente y fortalecer la economía a mediano plazo, sin exentar sacrificios que marcará nuevos senderos para la vida en el mundo, en México y en la familia.

La información veraz a través de los medios de comunicación masiva y directa, es determinante en el establecimiento real de los factores concurrentes, puesto que apuntan hacia la credibilidad y la confianza en la población, sensible a los problemas que afectan directamente su bolsillo. En México, ahora mismo, por desgracia, estamos viviendo bajo amenazas constantes que incrementan la incertidumbre y provocan la especulación.

Dios nos guarde de la discordia.

CARLOS CORTÉS VÁZQUEZ / Consultor en comunicación.
Correo electrónico: sicpm@informador.com.mx

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