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Lunes, 12 de Noviembre 2018

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Visión y decisión

Por: EL INFORMADOR


En el curso de las últimas décadas han surgido fenómenos inéditos o ignorados, como la sobrepoblación y el sida. Para este último, la ciencia define métodos de prevención y cura que, aunque en proceso de investigación y experimentación, señalan senderos de confianza: desde la comprensión para evitar la discriminación del enfermo, hasta curarlo o hacerle menos doloroso su paso. Sobre el tema de la sobrepoblación aún hay disparidad de criterios, y mientras hay acuerdos las consecuencias han comenzado.

El calentamiento global

Este invierno será más frío, como el verano fue más cálido. Los efectos se sienten con mayor rigor en regiones al norte y sur nuestro. Es significativa la desaparición de 160 kilómetros cuadrados de selva en el Amazonas. El hecho es que el hombre está contribuyendo a su destrucción.

La capa de ozono tiene perforaciones ocasionando deshielo, y el petróleo extraído del subsuelo, convertido en combustible, es una de las causas. Esto es motivo para que representantes de 185 países se reúnan a intercambiar experiencias y provocar soluciones a un problema al que, como otros, se ha visto con indiferencia relativa a su magnitud. El calentamiento global es un hecho requirente de atención, no sólo para combatirlo, sino prevenirlo mediante estrategias eficientes y eficaces, porque está de por medio la vida de cada habitante de la Tierra y uno de ellos es aquel lector de este mensaje.

Ya no hay exentos de este problema y menos ajenos al mismo. La combustión de los automotores contamina, no sólo congestionan sus estructuras rodantes. En 10 años, la Zona Metropolitana de Guadalajara ha duplicado su parque vehicular y la población proyecta exponencial crecimiento con los correspondientes requerimientos de insumos y servicios. El clima, entendido en todos los sentidos, ha cambiado en la zona.

Reconocer el problema es el punto inicial para darle solución en la medida posible: si el vehículo contamina, reducir su empleo sin sacrificios, pero al mínimo razonable; usar la energía eléctrica de la manera más sensata, al preferir y mantener equipos en buenas condiciones y apagados cuando no son empleados; y el agua, que no sólo cuesta al erario y los usuarios, que debemos evitar su desperdicio en las múltiples formas que lo hacemos cotidianamente.

Las voces de “auxilio” que clamaron como si estuvieran en el desierto, hoy elevan su expresión en fenómenos llamados naturales, pero en realidad provocados por la punible indiferencia de todos y porque al ser también mal de todos, carece de atención. Ya no se trata de predicciones científicas, catastróficas o protagónicas, sino de auténticas manifestaciones encaminadas a salvar vidas humanas, fauna, flora y el aire que respiramos segundo a segundo. Por algo 185 representantes de países se reúnen y orientan su esfuerzo: primero a que se comprenda la existencia del problema y su magnitud, para el ejercicio de acciones urgentes y drásticas como lo formuló Kyoto. El problema llegó y nuestra acción es despedirlo.

Dios nos guarde de la discordia.

CARLOS CORTÉS VÁZQUEZ / Consultor en comunicación.
Correo electrónico: sicpm@informador.com.mx

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