Lunes, 17 de Noviembre 2025

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Visión y decisión

Por: EL INFORMADOR


El mundo, desde hace 30 años, enfrenta inflación que plantea amenazas y oportunidades. Sin embargo, vemos a China aceptando la inversión extranjera con simultánea cimentación de laboriosidad conducente al crecimiento sostenido, inigualado por los países industrializados.

Mal de muchos y consuelo de pocos

El antecedente de los años treinta y su consecuente II Guerra Mundial no es precisamente ni el mejor ejemplo y mucho menos el parámetro certero, pero hay coincidencia en la desesperación y las perturbaciones políticas, sustento del desempleo y estancamiento económico.

Estamos lejos de alcanzar el orden internacional estable y dejar claro que las causas económicas y alimentarias, ahora agravadas por la emergente necesidad de energéticos, reclama comprensión y colaboración. China no es la competencia, sino el ejemplo de laboriosidad en la proporción de uno por cada cinco habitantes del planeta.

Ingredientes del panorama actual son la delincuencia organizada y el crecimiento exponencial de la población. Los gobiernos dejaron de ser mecenas o simplemente dadivosos con el presupuesto. Ahora, como en cualquier empresa, se les exige planeación, compromiso, eficiencia y eficacia. Obviamente, la demagogia no quedó sepultada porque la ignorancia es padecimiento en la mayor parte de la población; la información fluye con un sentido motivador de los derroteros con una porción consumista sin antecedente.

El catálogo de servicios y productos que son elementos imprescindibles, no lo eran el pasado simplemente porque muchos de ellos no existían, están insertos en el catálogo de reclamos, lo cual hasta hace pocos años era incongruente. Ahora sí quiere la gente televisores, automóviles, residencia propia, computadora o teléfono celular y el imprescindible internet. Antes lo fueron la prensa, la radio, el cine, puesto que la televisión no existía y menos la red. Servicios y productos, al fin bienes, a través de los medios de comunicación generan la motivación para convertirlos en satisfactores básicos de la vida contemporánea. Esto contribuye a la diferencia circunstancial y aumenta la dificultad de una solución simple.

Las encuestas, sondeos y las expresiones de opinión señalan senderos, aunque no definitivos, porque son sólo producto de la vivencia e investigación sectorial o regional. Son apenas el diagnóstico. La verdadera solución radica en el esfuerzo honesto del poder público y el trabajo de la población como lo está solicitando el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, al proponer jornadas de rabajo de 48 horas semanales en sustitución a las actuales de 35. Claro que esto resta popularidad a cualquier líder, pero acerca a la realidad y potencial solución. En el caso de México equivale al aumento de precio a algunos bienes y servicios proporcionados por el Estado, incluyendo los carburantes; impopular, pero imprescindible.

Dios nos guarde de la discordia.

CARLOS CORTÉS VÁZQUEZ / Consultor en comunicación.
Correo electrónico:  sicpm@informador.com.mx

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