| Visión y decisión Por: EL INFORMADOR 17 de julio de 2008 - 23:00 hs El corazón no respetó el derecho de su poseedor y se lo llevó en un día 18 de julio, pero de 1872. Esto es, hace 136 años, los que no han bastado para sepultar en el olvido total el esfuerzo de Benito Juárez, originario de Guelatao, Oaxaca, de donde saldría para incorporarse a las funciones jurídicas y gubernamentales en los avatares de aquellos días; de sedicentes liberales y conservadores, como ahora de izquierda y derecha, pero con una misma esencia humana. Diferencias y convergencias Aquel indio zapoteca, pastor de ovejas y huérfano, recibió instrucción del fraile lego Antonio de Salanueva. Gramática latina, filosofía escolástica y teología moral le inquietaron a la ordenación sacerdotal, de la que desistió para seguir la carrera de Derecho cuyo título de abogado recibió a los 23 años. Regidor de Oaxaca y diputado local en tiempos del presidente don Valentín Gómez Farías. juez, secretario de Gobierno y magistrado. Juárez participó en el Congreso federal que decretó la hipoteca de los bienes eclesiásticos para financiar la guerra contra Estados Unidos, y a su regreso a Oaxaca se le nombró gobernador interino en el año 1847 y terminó su administración en 1852, volviendo a su bufete de abogado, de donde salió por sus inquietudes políticas a las tinajas de San Juan de Ulúa y expulsado a La Habana, de donde volvió a Nueva Orleáns para trabajar una imprenta y una tabacalera. La historia consigna y resalta el nacimiento, más no la muerte de Juárez, a la que precedieron acontecimientos que aún están vigentes: Las Leyes de Reforma, nacionalización de los bienes del clero, exclaustración de monjas y frailes, implantación del Registro Civil y secularización de los cementerios. Sin embargo, el tratado McLane–Ocampo no tuvo la vía libre por parte de los Estados Unidos para otorgar un empréstito con la garantía de los bienes del clero; la compra de Baja California fue descartada. Bandos en pugna, como es tradicional en la historia del México independiente, dificultan la visión clara del esfuerzo humano encauzado a los fines nacionales que den la imprescindible viabilidad al país con el uso ponderado de sus recursos y la aplicación honesta de tratados con extranjeros y nacionales que tengan claros los procedimiento legales para sus intereses y los de la nación. Es obvio el reconocimiento de las fuerzas en pugna por los valores de México. Estados Unidos y Europa, cuyo más reciente episodio se vivió con la llamada expropiación petrolera, ahora tan decantada en los pasillos legislativos y corrillos mediáticos que sin alcanzar la culminación en un seguimiento serio, deja una estela más de desconcierto en el que no se alcanza a distinguir la importancia del destino para más de 100 millones de mexicanos, y sí el desatino de los políticos al servicio de intereses transnacionales y por lo mismo, ajenos al cumplimiento de objetivos como los que en algún tiempo se han planteado hombres de honesto esfuerzo como Benito Juárez. Dios nos guarde de a discordia. CARLOS CORTÉS VÁZQUEZ / Consultor en comunicación. Correo electrónico: sicpm@informador.com.mx Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones