| “Ventajas del silencio” Por: EL INFORMADOR 13 de diciembre de 2008 - 23:00 hs Ayer decíamos... Después de que el jerarca en turno declarara en esta semana que nuestro estado es de los más seguros, se dio entre otros un caso que levantara ampolla en la sociedad, el artero asesinato de la señora Gloria Hilda Malloy de Gutiérrez, esposa de un prominente empresario de la localidad, crimen incalificable realizado por un asesino que le robó su vehículo, no nos confundamos, el robo es un delito grave y debe combatirse, pero quien lo realizó no fue simplemente un ladrón sino un asesino, un sujeto que no sólo mató a esta señora, de alguna forma acabó con la vida de cuatro niños y de una familia. Resulta reprobable cualquier asesinato, sea quien sea la víctima, pero en este caso afecta a un sector de la sociedad que tiene acceso a los medios, que tiene poder y eso le importa al gobierno, a un gobierno que casi siempre miente, que cree que la propaganda solucionará sus errores, el gobierno publicó una esquela del tamaño de su incapacidad, del tamaño de su desvergüenza. Puede ser que en otras partes esté peor la c osa, pero eso de ninguna manera justifica el desastroso estado de violencia e impunidad en que nos encontramos. Por fortuna al parecer ya detuvieron a un grupo que parece ser el culpable y si no los eficaces agentes Peñafiel y Garci-Crespo se encargarán de que lo sean. Lo que muchos nos preguntamos es ¿por qué no se calla? Creo que como todos los habitantes de la ciudad estamos firmes en apoyo de esa familia que sufrieron una desgracia de la que nunca podrán evadirse, que fueron víctimas de esta sinrazón, de esta violencia en las que todos, pero muy particularmente el estado somos responsables y que no se arreglará con compras de equipo –las compras son tan sólo parte de los negocios de ellos- para resolverlo se necesita de verdadera voluntad de solucionar el problema y esto no será posible con los niveles de corrupción que estamos padeciendo y no salir con tarugadas como que el PRI era corrupto, sí lo era, pero precisamente la gente decidió cambiar para no estar en esa corrupción donde los buenos tal vez resultaron peores que los malos aunque todas esas consideraciones no le van a servir de nada a esa familia que aún que castiguen al culpable (porque no la mataron siete sino uno), seguirán durante toda su vida marcados por esta desgracia, con esto creo reflejar la opinión de la gente de la calle en relación con esta infortuna da situación que provoca una repulsa pública. En serio a mí no me importa que el gobernador continúe, si así lo desea, con sus veleidades, no me importa siquiera que dilapide los fondos públicos, que diga sus mentiras, que lo estén entusiasmando con la idea de que puede ser presidente de la república, lo que no aguanto son sus chistes ni sus consejos. Si le queda algo de vergüenza debe exigir resultados a los órganos de justicia, no numeritos, no estadísticas, lo que debe obtener es que el ciudadano de a pie esté tranquilo, que yo pueda cambiar mi percepción ya que tengo más miedo a la policía que a los ladrones y somos muchos los que lo sentimos así. Debe crearse un sistema para prevenir esto que ya no debe avanzar más. Apresarlos y que los condenen es lo menos que puede hacerlo. Fíjese usted las soluciones que se piensan dar para solucionar esta crisis de violencia son los llamados agentes infiltrados, esta solución es de una inocencia pavorosa. Le cuento, se designará a agentes para que finjan afiliarse a la mafia, digamos, por decir uno a la venta de narcóticos y así descubrir a los jefes y aprenderlos. Hasta ahí puede sonar bien. Desde luego que para que le crean al delincuente tendrá éste que actuar de forma creíble y hacer lo que hacen ellos o sea vender droga lo cual podría darse de dos maneras: una que se venda droga al público, lo cual es impensable que el dinero oficial se use para ese efecto. La otra es que el gobierno ponga compradores fingidos –lo que se prestará a manejos inconfesables de la lana- y además que se fortalezca a las bandas de narcos. Desde luego que será requisito indispensable que los jefes de los malos sean tontos, porque no sé si se hayan dado cuenta las autoridades que al parecer en las bandas hay gran cantidad de parientes y parecen ser muy desconfiado s con los extraños. Además hay otra posibilidad, que el infiltrado decida hacer negocio propio la venta, sobre todo sabiendo que no puede ser juzgado por ese delito, ya que está comisionado por el estado precisamente para hacer eso, vender drogas. Y a propósito de infiltrados me pregunto si no será más fácil que los malos se infiltren en la policía -lo que han hecho muchas veces y son tan hábiles que el secretario García Luna estaba rodeado de infiltrados, de estos pillos y o no se dio cuenta o estaba de acuerdo con ellos o es un pésimo policía que sus investigaciones no lo pueden llevar a concluir qué clase de gente había nombrado para asistirlo. En realidad este hecho me ha conmocionado y no puedo siquiera tratar de ser objetivo porque inmediatamente recuerdo el drama de otros amigos como son Salvador Ibarra Álvarez del Castillo y Estelita Michel, quienes con gran entereza han enfrentado la adversidad. Mi saludo afectuoso para ellos. CARLOS ENRIGUE / Abogado. Correo electrónico: ayerdeciamos@hotmail.com Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones