Sábado, 01 de Noviembre 2025

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Unidos, con inteligencia

Por: EL INFORMADOR

El acto de violencia realizado el pasado 15 de septiembre, exige que la lucha contra la delincuencia organizada sea de todos, sin excepción. El llamado de Felipe Calderón es claro y a él se debe responder. Los Poderes de la Unión juntos y sin división partidaria, deben hacer un trabajo comprometido.

Esta vez no hay excusa, esta vez, los intereses de partidos, y más aún los personales, deben dejarse de lado para que su trabajo se encamine a solucionar las condiciones que detonan violencias como la ocurrida. Y, si dentro de las estrategias que desde la Presidencia se marcan está la denuncia, la propuesta debe ir aparejada con el combate a la impunidad y a la corrupción, puesto que dentro de los niveles altos y medios de las policías hay grupos coludidos con la delincuencia; esto debe cambiar, esto debe ser erradicado de manera ejemplar, de otra manera la lucha contra el delito será una estrategia fallida que toque formas, pero no fondos.

El acto ocurrido es absoluta y totalmente condenable y debe hacer que todos los sectores sociales del país se unan contra tal violencia. Pero el Estado debe asumir que es en los vacíos que ha dejado, en los que la delincuencia se ha filtrado, se ha ensanchado. Porque en el sistema político y económico imperante el adelgazamiento del Estado ha sido una imperante, algo que no ha resultado beneficioso ni para la democracia, ni para la ciudadanía; en cambio ha dejado crecer el libertinaje de mercado y a los poderes fácticos, que permean ya la dinámica social actual; y de entre estos poderes, el más negativo es la delincuencia organizada.

El Estado, entonces, debe regresar a ser fuerte para evitar ser represor. Porque es en la fortaleza que las instituciones democráticas equilibran, que se podrá hacer frente al serio problema de la inseguridad; pero es también con un Estado fuerte —que no autoritario— que se puede dinamizar la economía en una globalización negativa como la actual, balance necesario entre el mercado y los grupos sociales vulnerables, no sólo por su condición económica, sino por su edad, es decir, un Estado que cuide de la infancia y de la juventud de este país.

Y entonces el llamado de Calderón resulta un llamado a todos los sectores sociales, a todos los grupos políticos, pero también un llamado a la recuperación del Estado. Un Estado que sin temor a las modas globales se pueda reconocer como benefactor —que no paternalista—. Un Estado que ofrezca a la ciudadanía la seguridad de la que hoy carece; un Estado benefactor que cuide de la seguridad social de la población, que hoy está ausente. Un Estado que asuma su responsabilidad para acotar al mercado cuando éste vaya en contra de los intereses de la población; un Estado que sepa marcar los límites a la delincuencia.

Pero esto no podrá ser en tanto los organismos de inteligencia que hasta antes de Fox habían sido exitosos, sean recuperados; porque a la violencia generada debe responderse con las estrategias de inteligencia del Estado, ésas que pueden representar el éxito que todos deseamos.

LOURDES BUENO / Investigadora de la UdeG.
Correo electrónico: lourdesbueno03@yahoo.com.mx

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