Sábado, 15 de Noviembre 2025

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Una voz y todas las voces, por los que faltan

Por: EL INFORMADOR

Los secuestradores de Fernando Martí han sido capturados. Enhorabuena. Pero hubiera sido mejor capturarlos tiempo atrás y evitar los delitos ocurridos. Sin embargo, la felicitación se otorga. La Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), capturó a los líderes de la banda La Flor.

Aunque luego de la felicitación, varias preguntas: ¿La agilidad de la captura fue por un eficiente trabajo de los cuerpos de seguridad después del acuerdo, o por la presión que el padre de Fernando, y el sector al que pertenece, imprimieron? Si pudieron ubicarlos en tan poco tiempo, ¿podría ser porque algunas fuentes cercanas a los cuerpos policíacos estaban cerca de ellos y, al presionar, sólo les bastó rascar un poco las relaciones existentes, para sacar la información necesaria? Y, por último, ¿tuvo que haber una enorme manifestación, carteles con el “Ya basta”, páginas en blanco en publicaciones, para que la justicia hiciera justicia? ¿Es ése el Estado de derecho al que se han comprometido las autoridades?

Se siente bien la noticia recibida, pero ¿y qué de todos los demás secuestrados, los que hoy viven con graves secuelas o los que no regresaron? ¿Qué de los secuestros que han quedado en la impunidad? ¿qué de aquéllos que no han contado con marchas, de los que no han podido movilizar a los medios? ¿Qué de los que no han tenido el estatus para ser recibidos por el Gabinete? ¿Qué de los que han tenido que quedarse con su dolor en ese doloroso silencio de las ignominias, las impunidades y la complicidad palpable de algunas autoridades?

Se recibe bien que hoy se sepa que el dirigente de la banda se hacía pasar por gente de dinero, que tenía acceso a altas esferas sociales, que tenía relaciones en grupos de empresarios, pero, ¿tuvo que suceder la muerte de Fernando para que las autoridades hicieran su trabajo, el trabajo por el que la ciudadanía les paga y que ellos cobran bien y puntual?

Y si ahora las autoridades estatales y las federales están pensando en hacer más retenes para garantizar la seguridad ciudadana, no se les olvide que fue, precisamente, en un retén —falso, pero con toda la apariencia de oficial— donde fue secuestrado Fernando. A decir de la PGJDF, la logística que la banda puso en operación tuvo toda la información de cómo operan los retenes, información que, sin embargo, no tiene la ciudadanía, la que, atropellada en sus garantías individuales, es muchas veces tomada por asalto, oficial o no.

Porque si para bajar los niveles de delincuencia al que se le cerrará el paso es al ciudadano, algo está mal en la forma en la que operan las autoridades. Porque si para que el ciudadano esté seguro éste es el que debe estar tras las rejas de su domicilio, o de su oficina, porque es sólo así que las autoridades pueden frenar la delincuencia, entonces el ¡Ya basta! surgido de la muerte de Fernando, necesita seguir; por él y por otros que hoy, secuestrados, no han sido escuchados.

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