Martes, 21 de Octubre 2025

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Un viernes sin política

Por: EL INFORMADOR


José Ortega y Gasset, filósofo y ensayista español (1883–1955)

Hay quien ha venido al mundo para enamorarse de una sola mujer, y consecuentemente, no es probable que tropiece con ella.

La vida es una serie de colisiones con el futuro; no es una suma de lo que hemos sido, sino de lo que anhelamos ser.

La belleza que atrae rara vez coincide con la belleza que enamora.

El amor, a quien pintan ciego, es vidente y perspicaz, porque el amante ve cosas que el indiferente no ve y por eso ama.

No somos disparados a la existencia como una bala de fusil cuya trayectoria está absolutamente determinada. Es falso decir que lo que nos determina son las circunstancias. Al contrario, las circunstancias son el dilema ante el cual tenemos que decidirnos. Pero el que decide es nuestro carácter.

La mayor parte de los hombres tiene una capacidad intelectual muy superior al ejercicio que hacen de ella.

Sólo cabe progresar cuando se piensa en grande, sólo es posible avanzar cuando se mira lejos.

Una buen parte de los hombres no tiene más vida interior que la de sus palabras, y sus sentimientos se reducen a una existencia oral.

El deseo muere automáticamente cuando se logra: fenece al satisfacerse. El amor en cambio, es un eterno insatisfecho.

Algunas personas enfocan su vida de modo que viven con entremeses y guarniciones. El plato principal nunca lo conocen.

El que no pueda lo que quiera, que quiera lo que pueda.

Siempre que enseñes, enseña a la vez a dudar de lo que enseñes.

Los hombres más capaces de pensar sobre el amor son los que menos lo han vivido; y los que lo han vivido suelen ser incapaces de meditar sobre él.

Que no sabemos lo que nos pasa: eso es lo que nos pasa.

Es importante acentuar el papel que juegan sobre el amor la fisonomía y los gestos tales como un beso. Revelan el auténtico ser de la persona que amamos.

Quien en nombre de la libertad renuncia a ser el que tiene que ser, ya se ha matado en vida.

En tanto que haya alguien que crea en una idea, la idea vive.

El hombre es el ser que necesita absolutamente de la verdad y, al revés, la verdad es lo único que esencialmente necesita el hombre, su única necesidad incondicional.

En la morfología del ser femenino, acaso no haya figura más extraña que las de Judit y Salomé, las dos mujeres que van con dos cabezas cada una: la suya y la cortada.

La máxima especialización equivale a la máxima incultura.

Evitemos suplantar con nuestro mundo el de los demás.

El mayor crimen está ahora, no en los que matan, sino en los que no matan, pero dejan matar.

CARLOS CORVERA / Analista político.
Correo electrónico: carloscorvera@me.com

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