Domingo, 14 de Julio 2024

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Un tiempo para todo

Por: EL INFORMADOR

Aunque pueda parecer obvio, una de las cosas que con más profundidad he aprendido de la vida, es que hay un tiempo para todo. Vivo hoy un tiempo especial en lo personal, aunque tenga que admitir que he vivido muchos tiempos especiales en mi vida. Descubro este nuevo tiempo con una mezcla de asombro, inquietud y hasta algo de placer.

Hubo una época en la cual me rodeaba de amigos, fiestas y desbordes. Encontraba que mi cielo terrenal tenía que estar poblado de amistades y pensaba que podía tener tiempo para todas ellas. Reconozco la importancia de esa etapa, pero como de hecho hay un tiempo para todo, ella también se sitúa en un tiempo. Hoy es otro tiempo y, aunque no niega el valor de los demás, el de ahora tiene la cualidad de ser el tiempo de mi presente y, por lo tanto, aquel que tiene consistencia inmediata. Los demás tiempos son igualmente partes de mi cuerpo, de mi historia y de mis memorias. Y son ellos los que me hicieron llegar a donde estoy ahora y están sin duda en el origen de lo que soy en el presente.

Hoy me encuentro con más frecuencia conmigo mismo en una soledad física y espacial. No es que me haya propuesto un aislamiento de las personas, sino que es el lugar y el tiempo al que la vida me ha conducido. Tengo pocos grupos de referencia y menos aún grupos de convivencia y de compartir la vida. Una cosa es lo que pensamos sobre la vida, y otras son las posibilidades reales de realizar aquello que pensamos y necesitamos. Vivo como en una ermita ¿Qué es una ermita? Es una habitación conmigo mismo, aunque la vida cotidiana y la familia me estén solicitando a veces hasta en demasía. Siento placer de estar conmigo, de volver a casa, ir al mercado, hacer la comida, tocar música, leer y ver televisión en mi compañía.

No es que el mundo acercándose a los 60 años esté menos lleno de bellezas, encanto y de maravilla. Sino que es como si yo acogiese en lo más íntimo de mí el hecho de que ya no doy cuenta del mundo, del vasto mundo… Él es demasiado grande para mi momento. Y es demasiado cansado entenderlo y opinar con propiedad sobre sus varias coyunturas tan mutables y complejas. Y aún más, creo que ya no tendré tiempo para ver la justicia realizada, la Tierra respetada, la vida plenamente desarrollada, como soñaba. Estos son sueños reincidentes que sin duda sustentaron y sustentan mi vida. Entretanto, reconozco que de todo eso algo vi, algo sentí, algo amé, algo sufrí, algo viví. He aprendido que todo pasa y éste no es un aprendizaje triste ni alegre. Es algo que viene llegando en el día a día y no hay cómo huir de esa enseñanza que la vida nos va preparando e imponiendo delicadamente. Hay un tiempo para cada experiencia y para cada encuentro.

CARLOS CORVERA / Analista político.
Correo electrónico: carloscorvera@me.com

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