| Un repaso a la economía del campo Por: EL INFORMADOR 1 de agosto de 2009 - 23:00 hs Así, con este título inserto en esta colaboración de los domingos, nos estamos obligando a hacer un alto en el camino de la descripción de cultivo de cosechas; tema que retomaremos líneas más abajo. Nos es obligado por ser trabajadores del campo, y con la experiencia de las vivencias cotidianas, comentar aspectos de dinero que, siendo producto de las contribuciones públicas, sin embargo se dispone del mismo utilizando “manga ancha” por parte de los responsables del manejo de los fondos para el campo. Un tanto que nos enteramos por las noticias, y otro tanto que nos ha tocado ser testigos, nos lleva pues amables lectores a interesarnos en el “tiempo y forma”, como dicen los políticos, de la manera en que el dinero público es manejado en su distribución, y desde luego que detrás de ello está el de la firma. Se ha denunciado que el programa Procampo ha sido un fracaso; esta denuncia la hizo, expresó o comentó en reunión correspondiente la máxima autoridad moral y económica del Consejo Nacional Agropecuario; membrete de una institución que se antoja seria y pragmática, sin embargo no es así; esto lo decimos por haber formado parte del mismo en la asesoría responsable y en el inicio de su funcionamiento. El licenciado Gabito, como sin duda alguna todos los que le han precedido tuvo y tienen pues las más claras y limpias intenciones en que ciertas condiciones de la producción rural sean para beneficio de quienes trabajan la tierra, sobre todo, dicen “los padrecitos de la economía” (¿?) el dinero se da a quienes más lo necesitan. “Mal andamos Sancho, y con la Iglesia hemos topado”. Cheques repartidos a discreción por los favoritismos que siempre se han hecho presentes en nuestro sistema de gobierno. Dinero recibido por familiares de quienes radican (tarjeta verde) en los Estados Unidos, desde hace años, pero cuyas parcelas o tierras permanecen ociosas. Nos preguntamos pues: ¿El dinero de apoyo no tiene que ser justificado en sus resultados? Los nombres de los beneficiados podrían ser lo de menos; lo de más es que si con cálculos veraces con base en el tipo de cultivo, el dinero que se facilita debe tener resultados justificantes, además de un seguimiento y continuidad de inversión asaz regional o zonal. Los programas de ayuda dizque, son manejados políticamente por una institución cuya sigla no está debidamente definida, así se trate de un bien común o social. Porque, como entendemos los campesinos, la frase desarrollo social, cuando el concepto lo queremos entender sociologicamente y, sin embargo o, más bien a pesar, sigue habiendo promiscuidad familiar, falta de servicios de higiene y por otro lado tendencia al nepotismo cuando la organización agraria elige a sus dirigentes. En realidad seguimos enfrentándonos con los “manotas”. Procampo, Emprende, y otras siglas hemos de considerarlas lamentablemente pérdida de dinero, de confianza y sin continuidad, meras “llamaradas de petate”. Vamos a lo nuestro A pesar de las líneas arriba expresadas, llevamos firme la lanza. No estaremos orando en el desierto. Eso lo sabemos y estamos seguros de ello. Así pues, continuemos con lo que dejamos pendiente en la colaboración del domingo próximo pasado (26 de julio de 2009), en donde expusimos el mecanismo de transpiración, en parte. Supongamos que el agua de transpiración en una hectárea de cultivo de maíz se condensara y cayera sobre el piso en vez de disiparse en la atmósfera; y supongamos que esta agua no se hunde en el suelo, sino que se acumula sobre el terreno. Aceptando todas estas condiciones, encontraríamos que el agua traspirada por la hectárea de maíz se elevaría a 381 milímetros (mm) alrededor de la base de los tallos de maíz. En condiciones similares podemos comparar una hectárea de árbol de fresno que traspiraría el equivalente de 719 mm en el curso de un año. Otro ejemplo: una hectárea cubierta de gramíneas o de trébol (que poco cultivamos aquí) evapora de mil 120 a mil 680 toneladas métricas de agua durante una sola estación o temporada lluviosa. Otro ejemplo, y para efectos de la economía del riego, es el que una hectárea de naranjos de 30 años de edad puede transpirar unas 344 toneladas métricas durante una estación. Comprendiendo el mecanismo de transpiración ¿Por qué medios el agua es transpirada por la planta? ¿Cómo controla la planta la pérdida de agua? Para respondernos estas preguntas es necesario familiarizarnos con la estructura de la hoja (vamos a incursionar un tanto en la botánica). El mesofilo de la hoja está cubierto por la epidermis. Ésta consiste en una capa de células incoloras, algo similar a la piel de los animales. Sobre la epidermis hay una capa de cutina, sustancia semejante a las ceras, de composición compleja e insoluble en éter etílico. Sobre la cutina hay una capa de cera que se ha depositado en forma de diminutas escamas y que si es soluble en el éter etílico, por lo que puede ser eliminada sumergiendo la hoja en este disolvente. La combinación de las capas de cutina y cera forman la cutícula, la cual sirve como una capa impermeable al agua para la hoja (esto justifica el uso de compuestos surfactantes agregados a los diversos productos pesticidas). Se observará que la hoja posee epidermis superior e inferior y que ambas se encuentran cubiertas por la cutícula. Justamente debajo de la epidermis superior se encuentran las células que tienen forma de empalizadas; es decir, como si tuviéramos una cerca de postes uno junto a otro (válgasenos el ejemplo). Estas células empalizadas son alargadas y contienen el pigmento verde llamado clorofila. Debajo de las células de la empalizada se haya el tejido esponjoso. Las células de esta capa son también verdes y generalmente isiodiamétricas: hagamos de cuenta que estamos viendo un platillo de huevos revueltos. ¡Vale! El tejido esponjoso debe su nombre al hecho de que la mayoría de las células se encuentran separadas por un espacio de aire. Pequeño ensayo de curiosidad Un corte transversal de una hoja revela una porción de una o más haces vasculares (en los vegetales encontramos tejidos leñosos y tejidos vasculares). Estos haces contienen los tubos conductores de la sabia de las plantas. Las células más o menos densas son los tubos cribosos y sirven para la conducción de alimentos. Las células grandes y abiertas son las tráqueas o células conductoras de agua. Los tubos cribosos, con las células que los rodean, constituyen el floema. Las tráqueas con las células acompañantes forman el xilema. Dejamos a los que tienen chamba en las dependencias de ecología y en las de medio ambiente, la tarea de identificar el potencial de transpiración de un pino, de un encino y de un roble. Más botánica Las tráqueas llevan el agua a las células que las rodean. Las vacuolas, el protoplasma y las paredes de las células del mesofilo de la hoja, llegan a saturarse. Finalmente se satura la superficie de las células que bordean los espacios de aire. El agua entonces se difunde en estado de vapor, en los espacios de aire del tejido esponjoso. Ahora invitamos a nuestros amables lectores, a que miremos detenidamente la epidermis para entender cómo el vapor de agua pasa de los espacios de aire a la atmósfera (nubes serranas). La observación de la superficie inferior de la hoja, ya sea con el microscopio o una simple lupa de 50 aumentos, instrumento que nos facilita el trabajo de campo, nos mostrará los estomas o poros por los cuales se escapa el vapor de agua. No siempre hay estomas en la epidermis superior; es decir que las hojas no siempre son epistomáticas, en cambio, son numerosos los estomas por la cara inferior (hoja hipostomática). El estoma está bordeado por don células de forma elíptica llamadas células guardianas, células de cierre u oclosivas, que en la forma difieren de las otras células de la epidermis. Estas dos células con forma de riñón o arriñonadas deben su nombre al hecho de que guardan la apertura del tejido esponjoso de la hoja. Durante las horas de luz, si la planta tiene suficiente provisión de agua, los estomas permanecen abiertos. Si hay escacés de agua los estomas se cierran y dejan una simple endedura. Normalmente los estomas también se cierran durante la noche. En próximas colaboraciones continuaremos previo permiso de los mandos editoriales, la exposición del mecanismo de apertura y cierre de los estomas, con ello, paralelamente consideraremos el curso del horario que sigue la transpiración. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones