| Un reloj encantado Por: EL INFORMADOR 28 de agosto de 2009 - 23:00 hs No, no tengo ningún reloj mágico, pero me gustaría tenerlo. Mi imaginación me lo presenta como un objeto de regalo de primera categoría. ¿Cómo sería un reloj mágico? Para mi, y en este momento, aquél que se detuviera ahora, que no corriera más y que me llevara al día más feliz de mi vida, porque en todas las vidas hay días tristes y alegres. ¡Al más alegre de todos El reloj es un archivo y podemos buscar en él aquella jornada en la cual sentimos que la vida es la VIDA. Pasando revista a tantos días, me detengo en uno de mi infancia que me gustaría volver a vivir; aquél en el que hice mi primer viaje en tren. ¿Cuántos años tenía yo? Tal vez cuatro. Íbamos en el viaje varios matrimonios con sus hijos. Simplemente hallarme en la estación me emocionaba grandemente. Entonces no había viajes aéreos, ni pensar en ellos. El tren con su pito y reparto de carbonilla y la sorpresa de un túnel y otro. La oscuridad por un momento y luego la luz otra vez. El campo a un lado y a otro, los árboles que parecían correr en sentido contrario. Toda una novedad cargada de sorpresas y alegría. Estando pensando interesadamente en ello casi creo que el reloj encantado me ha llevado a ese día, y siento cómo los mayores nos bajaban del tren con gran cuidado y el convoy partía hacia otras estaciones. Llegamos, y para empezar nuestra marcha, uno de los papás empezó a contar a los niños. Seis. Pero sólo había cinco, faltaba uno y éste era mi hermano. Nos paralizamos. ¿A dónde había ido? ¿Se quedó en el tren? Los hombres se movilizaron en todas direcciones. Pasó el tiempo y por fin, vimos cómo salía del cercano túnel el señor Antonio, que llevaba de la mano a mi hermano de tres años, quien prematuramente había decidido descubrir el mundo él solo. Nos tranquilizamos. Nos tomaron de la mano a todos los pequeños y empezamos a subir un empinado valle. He olvidado lo principal: Estábamos en El Escorial. Los hombres de la excursión todo lo habían organizado muy bien. Teníamos un guía que explicaba cosas tan importantes del monasterio que yo no entendía. Seguía a la comitiva y yo me definía todo lo que veía, a mi modo. Era más divertido que lo dicho por el guía. Me deslumbró el monasterio. En mi asombro siempre han figurado los dos grupos escultóricos de Leone que presentan a la familia de Carlos I de España y V de Alemania y a la de Felipe II. He vuelto varias veces a El Escorial y siempre me he emocionado. Siempre iba conmigo el recuerdo de la primera excursión, la pérdida y hallazgo de mi hermano y la emoción del tren con su pito y carbonillla. No tengo ningún reloj mágico. He revivido aquel día feliz gracias a mi memoria, pero pasa el recuerdo. Si algún día doy con un reloj encantado, haré lo posible por permanecer en mi día feliz las 24 horas y, si es posible, más. GABRIEL PAZ / Escritora.Correo electrónico: macachi809@hotmail.com Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones