| Un PAN desmoronado Por: EL INFORMADOR 24 de septiembre de 2009 - 23:00 hs La incongruencia que se ha apoderado del Partido Acción Nacional (PAN) da lugar a pensar cualquier cosa. Basta con ver. Distan mucho de aquellos viejos militantes fundadores del PAN, partido que nació como respuesta a los afanes nacionalistas del presidente Lázaro Cárdenas, que vivían a gusto con su ideología como opositores. Creo que nunca se les hubiese ocurrido ejercer las funciones de autoridad y mucho menos las de gobierno. Eran empresarios, la gente los consideraba “gente de bien” y ciudadanos ejemplares. A nadie se le hubiese ocurrido suponer que al llegar al poder, no ellos, pero sí sus vástagos, darían muestras suficientes de corrupciones infinitas. Corrupciones que se observan no sólo en las desmedidas ganas de enriquecimiento, sino también en las incapacidades manifiestas al momento de las decisiones que afectan principalmente a las clases populares. A las que habrá que sumar el pragmatismo del que ahora hacen gala en la decisión de mantenerse en el poder. No basta el ejemplo que su mayores les dieron, maestros en el ejercicio de la política y hombres con los que se estaba en desacuerdo, pero se respetaba su integridad. Hablo estrictamente de su integridad en cuanto a su ideología, los principios bajo los que se fundó el partido. Al cumplir 70 años de vida, el partido está sometido ahora a las presiones de grupos irracionales, los que buscan los medios, no siempre ortodoxos, para conservar las posiciones que ni ellos esperaban obtener algún día. Así nos encontramos con un joven dirigente, César Nava, que alardea y festina la posibilidad de unirse nada más ni nada menos que con sus acérrimos enemigos de siempre, los perredistas, con tal de sacar al Partido Revolucionario Institucional (PRI) del Palacio de Gobierno de Oaxaca. Como si no hubiese una trágica experiencia, un antecedente de la llegada de los azules al Palacio Nacional. Ofrecieron cambio, honestidad y eficiencia empresarial. No hubo nada, salvo una feria de despropósitos y un saqueo incontrolable de la Hacienda Pública que ahora, después de nueve años de gobierno, mantiene al país en estado terminal, con la economía por los suelos y la inseguridad al grado de que nadie sabe, al salir de su casa, si regresara sano y salvo. Los números no mienten. En una década entre 1999 y 2009, el gasto público real creció 93%. Sin embargo, el Producto Interno Bruto, que mide el tamaño real de la economía, sólo creció 18.5%. Evidentemente el gasto gubernamental no sirvió para fomentar el desarrollo económico. Es triste: de nada sirvieron los errores del pasado. Los gobiernos —el federal, los estatales o los municipales— son malos administrando la riqueza de la sociedad. Pero todas son culpas del pasado. Nueve años no han sido suficientes para que los panistas corrijan lo que, desde su perspectiva, ha estado mal durante los más de 70 años de gobiernos tricolores. Al contrario, inexpertos en el manejo de la cosa pública, toman como paradigmas los defectos que tantos años se pasaron criticando. CARLOS CORVERA GIBSONE / Analista político. Correo electrónico: Carloscorvera@me.com Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones