| UdeG: el botín Por: EL INFORMADOR 18 de julio de 2008 - 23:00 hs Cuando Raúl Padilla López llegó a la rectoría de la Universidad de Guadalajara pocos imaginaban que operaría una transformación radical en la institución. Tal vez muchos lectores lo recuerden. Raúl Padilla (RPL) tomó posesión como rector el primero de abril de 1989 y en ese entonces era presidente de la Federación de Estudiantes de Guadalajara, Oliverio Ramos. Padilla López fue presidente de esa misma organización estudiantil y la sociedad jalisciense se cimbró cuando el ya rector acabó con la FEG y se soltaron los demonios. Instalaciones universitarias fueron tomadas, incluso la rectoría con el rector adentro, al grado de que la primera información que este hecho generó fue que Raúl Padilla estaba secuestrado. Hubo guerra de desplegados en los periódicos locales. Fueron meses difíciles, pero con esto, el entonces rector de la UdeG empezó a darle vida a lo que conocemos como Grupo Universidad, del que formaba parte Carlos Briseño Torres (CBT), actual rector general. Pasaron muchas más cosas hasta que el líder del Grupo Universidad se consolidó de tal manera que se llegó a decir (y hasta hace unos meses), que “en la UdeG no se movía una hoja sin la venia de RPL”. Así es como muchos creemos que Briseño llegó a la rectoría general, es decir, con la anuencia de Padilla. Sin embargo, considerando como una variable indiscutible el cambio de partido en el Gobierno estatal, muchas fuerzas se empezaron a mover y cada vez son más dinámicas. La UdeG, a lo largo de su historia, ha sido y es un factor de poder en Jalisco que nadie puede negar (no es el único caso en el país claro, y ahí está Colima con Fernando Moreno Peña para no ir muy lejos). Algo pasó en el camino, aun antes –me atrevo a pensar— de que CBT accediera a la rectoría general. El PAN, como hemos visto que le afecta el poder, no podría dejar simplemente en manos que no le son afines, a la segunda universidad pública más importante y fuerte del país. Desde que el PAN ganó las elecciones en 1995 y durante la administración de Francisco Ramírez Acuña, las relaciones entre UdeG y Ejecutivo habían sido ríspidas y resulta que ahora, con Briseño, hasta se habla de una luna de miel entre él y Emilio González Márquez. La UdeG es un botín, político sobre todo (aunque muchos pensarían que también por el manejo de recursos públicos) y sin duda alguna codiciable. ¿Quién no pelearía por él si las circunstancias se acomodan para tomar riesgos? Presiento que vienen otra vez tiempos difíciles, iguales o peores que en 1989. Laura Castro Golarte/ Periodista. Correo electrónico: lauracastro05@gmail.com Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones