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Domingo, 24 de Marzo 2019

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Trigo sin paja

Por: EL INFORMADOR

Trigo sin paja

Por mandato constitucional nuestra educación es laica; excluye de la escuela la educación religiosa, pero también la antirreligiosa; combate la ignorancia y sus efectos: servidumbre, fanatismo y prejuicios. El Artículo 24 constitucional establece la libertad del hombre para profesar la creencia que más le agrade. Nuestro laicismo respeta la educación religiosa impartida en iglesias y hogares, gracias a que nuestros ancestros ideológicos lucharon denodadamente por la libertad para creer o no creer, o creer lo que se quiera. Entre la libertad de conciencia y el libre pensar no se interpone la ley. Bien lo dijo el Lic. Jesús Reyes Heroles, que en la escuela no se enseña a creer o no creer; se enseña a pensar por cuenta propia, a saber y a hacer. La ciencia no tiene religión: no es islámica, ni budista, ni protestante o católica; es ciencia, y como tal debe enseñarse.

El poder absoluto es uno de los azotes de la Humanidad cuando el que lo ejerce es un hombre de pasiones. La historia universal nos demuestra que son raros los que, con el poder absoluto, conservan la moderación sin dar rienda suelta a sus pasiones.

Son verdaderamente lamentables las paradojas hirientes que se observan en nuestra tensa realidad social. La brecha entre la opulencia y la miseria es cada vez mayor. Quien con azoro no ha constatado la multitud de jóvenes pudientes idiotamente ociosos, cuya vida inútil y disipada, ostentosa y prepotente, la estregan sin recato ante quienes carecen aún de lo indispensable. No hay diversiones o viajes de placer que les sean ajenos; ostentosas residencias, automóviles de lujo, y todo lo que es propio de ese mundo de frivolidad y holganza. Esta inmoral ostentación que ofende y escuece, ha dejado sedimentos de odio, que acaso en poco tiempo se traduzcan en peligrosos estallidos vindicatorios.

Cuando Iraq aún no era Iraq, nacieron allí las primeras palabras escritas. Parecen huellas de pájaros. Manos maestras las dibujaron en la arcilla, y el fuego que había cocido la arcilla, las guardó: el fuego, que aniquila y salva, mata y da vida: como los dioses, como nosotros. Gracias al fuego, las tablillas de barro nos siguen contando, ahora, lo que había sido contado hace miles de años en la mítica Mesopotamia. En nuestro tiempo, el presidente Bush lanzó impunemente una guerra de exterminio contra Iraq. Hubo miles de víctimas, y no solamente de carne y hueso. También mucha memoria histórica fue asesinada. Numerosas tablillas de barro, historia viva, fueron robadas o destrozadas. Una de las tablillas decía: “Somos polvo y nada. Todo cuanto hacemos no es más que viento”.

Los empresarios asociados han sido siempre aliados internos de la política norteamericana... Todas las burguesías del mundo han ligado su destino al de los Estados Unidos.

FLAVIO ROMERO DE VELASCO / Licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras.
Correo electrónico: r_develasco22@hotmail.com

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