| Trigo sin paja Por: EL INFORMADOR 26 de diciembre de 2008 - 23:00 hs Temas para reflexionar Al candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD) a la Presidencia de la República ya se le conceptúa como el fanático de la conspiración, y apenas podrá cambiar la etiqueta de la conjura perpetua. Razones válidas hay para ello: lo que en 2006 se le llamó complot, antes se le llamó desafuero con múltiples apellidos: desafuero mediático, desafuero de las encuestas, desafuero empresarial, desafuero televisivo, etc. En fin, la indisimulada acción de los poderes fácticos cuya presencia acentuó el fallo final. Eso ya es dolida historia si se quiere, pero al fin y al cabo, historia. El hoy, cargado de rencores y revanchas, debe ceder al mañana saturado de problemas e interrogaciones. El desquite inútil nada logra y nada dignifica. Un mañana cargado de retos y conflictos se atisba en el horizonte; la acción solidaria para enfrentarlos, a todos nos convoca. Los cuidados que se requieren para conservarse saludable deben considerarse como los hábitos y deberes de una religión. El hombre que no tiene conciencia de ellos, se pasa la mitad de su vida arruinando su salud, y la otra mitad curándose. Todas las religiones tienen como principal sustento el miedo a la muerte. La esperanza, la certeza en un más allá, late en todas ellas. Podríamos preguntarnos: ¿Antes de nacer tuvimos miedo a la vida? ¿Por qué hoy que alentamos en la vida debemos tener miedo a la muerte? Nacer y morir son dos momentos distintos de la vida, pero a la vida pertenecen ambos. Los pensadores sombríos dicen que nacemos para morir, lo cual es cierto; pero los filósofos de la esperanza dicen que morimos para nacer, lo que también es cierto. Si en la existencia de otro mundo no sentimos miedo a la vida, ¿por qué ahora hemos de vivir temiendo a la muerte? Calambures, argot, vulgaridades e impudicias, han sido desde siempre expresiones verbales ponzoñosas; pero las groserías o leperadas que hallaron cálida expresión en todos los escritores del siglo de oro español, bien empleadas, no sirvieron para insultar, sino para definir. Don Efraín González Luna tuvo una expresión feliz: “No hay tarugada sin seguidores”. Nemesio Maisterra, el cáustico observador de nuestra realidad social, ha dicho: “El dinero ha ocupado el lugar de las virtudes y convicciones. ...El culpable intelectual es una sociedad en la que hacer dinero rápido y como sea, es la prioridad y el principio más alto. Y por los principios se muere. Y se mata”. Los ricos crean fundaciones “en homenaje a sí mismos, y los pobres padecen hambre y muerte prematura, olvidados de sí mismos”. Suman millones en todo el mundo, creyentes entregados a la decadencia que ha hecho de la religión un simple rito y un asunto de escapularios. FLAVIO ROMERO DE VELASCO / Licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras. Correo electrónico: r_develasco22@hotmail.com Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones