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Domingo, 18 de Noviembre 2018

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Trigo sin paja

Por: EL INFORMADOR

Temas para reflexionar

Con la proletarización de la clase media, México se ha convertido en un campo de pobres y ricos, sin matices intermedios, sin una clase media que amortigüe o evite los conflictos sociales, esa especie de tercer Estado del que históricamente ha salido el talento de la República. Golpear a la clase media es despertar las inquietudes sociales y los resentimientos colectivos. Ha luchado dramáticamente por sobrevivir. Vende sus modestos bienes, inventa pequeños negocios y finalmente se proletariza y sucumbe. Así, el país queda dividido en dos capas: la angosta, irracionalmente opulenta, y la ancha, inmensa, de la miseria mexicana. En ella caben las etnias indígenas en agonía, los campesinos de vidas miserables, los oprobiosos cinturones de paupérrimas casuchas que ciñen a las grandes ciudades, es decir, el México real, verdadero. El que no queremos ver.

El gran converso, San Agustín (obispo de Hipona, siglo III d.C.) dijo estas inquietantes palabras: “Las perfecciones imposibles, ni a la misma divinidad seducen. Dios nos quiere pecadores y arrepentidos probados en la guerra ética del mundo”.

El poeta jalisciense Dr. Elías Nandino, dispuso que a su muerte en la tumba de su natal Cocula, se grabara, a guisa de epitafio, este fragmento de uno de sus poemas: “En la soledad oscura / de los párpados cerrados / de este pozo, / están los restos de mi figura./ Es todo lo que perdura / de mi carne enardecida,/ que por arder sin medida / expiró, y me dio la suerte / de no morir de mi muerte,/ a mí me mató la vida”.

En el verano de 1936 en la Coruña, Babel García se desploma al ser fusilado. Babel era zurdo para jugar y para pensar. En el estadio se pone la camiseta del Depor, su equipo deportivo, y a la salida se pone la camiseta de la Juventud Socialista. Once días después del cuartelazo de Franco, cuando acaba de cumplir 22 años, enfrenta al pelotón de fusilamiento. “Un momento”, manda. Y los soldados, gallegos como él, futboleros como él, obedecen. Entonces Babel se desabrocha la bragueta, lentamente, botón tras botón, y de cara al pelotón, largamente desagua su apremiante necesidad fisiológica. Después, parsimoniamente se abrocha la bragueta y dice: “Ahora sí”.

En México, la comentocracia es una clase intelectual opinadora que habla de todo y por todo con profunda sapiencia e infaltable solemnidad.

Francisco Quevedo y Villegas, poeta humanista y novelista español que probó todos los géneros literarios, inventó un verbo que por desgracia la Academia de la Lengua no recogió. Ese verbo es “deshombrecer”. Significa quitarle a alguien su dignidad de hombre, de persona humana. Aquél que calumnia a otro comete un acto ruin de deshombrecimiento. Pero también se deshombrece él mismo, pues se infama y envilece. No deshombrezcamos a nadie para no deshombrecernos, para no degradarnos.

FLAVIO ROMERO DE VELASCO / Licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras.
Correo electrónico: r_develasco22@hotmail.com

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