| “Tonalá City” Por: EL INFORMADOR 30 de marzo de 2009 - 23:00 hs En el escenario de la globalización de los pueblos, donde la competencia económica se da sobre las ventajas comparativas en todos sus niveles, es en las ciudades, y ya no tanto a nivel de los países, donde realmente confluyen los factores que hacen las grandes diferencias claves en la vida de las personas. Diferencias que significan el grado de satisfacción que los habitantes citadinos alcanzan por su calidad de vida, felicidad, libertad y productividad cotidianas. Las sociedades ahora se distinguen más por las múltiples maneras en que manifiestan su convivencia social y sus relaciones económicas. El espacio público refleja esos valores, tradiciones, sueños y pasiones de sus ciudadanos. El espacio público de una ciudad habla mejor que nadie sobre sus pobladores, revelando verdades que sus propios habitantes no perciben claramente. El reto de una ciudad moderna es encontrar su lugar propio en el tejido de un mundo globalizado cada vez más confundido por las crecientes presiones para escoger entre la conservación de la tradición propia o disiparse entre lo común de las urbes globalizadas. El éxito de una ciudad no está necesariamente en su tamaño, ni en su condición de capital política o económica, sino en la fuerza integral de su vocación comunitaria. La ciudad surge de las sinergias entre sus diversos talentos sociales, profesionales, artísticos, técnicos, científicos, productivos y gubernamentales. Y se sustenta en la integración sana con su entorno natural y cultural. Frente al fenómeno de concentración metropolitana (como en Guadalajara) que se ha dado en las principales ciudades del país que sufren sus males urbanos por haber crecido desordenadamente, algunas regiones se integran más bien con una red de ciudades medias bien articuladas que han podido, hasta ahora, distribuirse las presiones de crecimiento demográfico y de urbanización. Éste es el caso en los estados de Veracruz, Guanajuato, Sonora, Sinaloa y Baja California. Este enfoque les ha traído oportunidades para orientar el desarrollo sustentable de las ciudades y no cometer los lamentables errores que se han hecho en otras partes por la impronta del crecimiento desordenado. Especialmente, están las oportunidades de repotenciar cada ciudad mediante políticas públicas de zonificación e inversión urbana que prevenidamente fomenten un balance entre la densidad en el uso de suelo y la variedad de sus actividades mixtas, al tiempo que se renuevan espacios y servicios públicos críticos para cada ciudad. En un gesto desconcertante, por no acusar de inútil, recientemente el Ayuntamiento vigente del municipio de Tonalá ha decidido cambiar su nombre oficial a “Ciudad Tonalá” siguiendo el ejemplo de la ahora también “Ciudad Zapopan”. Ambas disidentes metropolitanas, digamos. Así como en las ciudades donde hay muchos planes maestros no hay ninguno, en una ciudad donde hay muchos alcaldes, igualmente “no hay ninguno”. Reducir a la ciudad de Guadalajara a un mosaico de divisiones geopolíticas arcaicas, es justamente el sentido contrario hacia donde deberíamos ir. Que es hacia un Gobierno metropolitano concertado, legítimo y eso sí, real. ¿Quién dijo que ya se había acabado el tiempo en que se nos gobernaba a base de ocurrencias? NORBERTO ÁLVAREZ ROMO / Presidente de Ecometrópolis, A.C. Correo electrónico: nar@megared.net.mx Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones