| Tolerancia Por: EL INFORMADOR 2 de julio de 2008 - 23:00 hs La idea de lucha contra el enemigo ha sido un motor de la historia; los adversarios aglutinan ejércitos que inicialmente se han batido en las armas y luego en la lucha política, que al fin de cuentas es la conducción de la violencia por medio de las instituciones. El proceso de crear un enemigo para enfrentársele es un mecanismo de comunicación que produce una predisposición de obediencia al liderazgo. En tiempos recientes los enemigos que se han creado están ligados a ideologías: el nazismo, el comunismo y otras manifestaciones que han generado tanta o más intolerancia como la que combaten. La verdad única es la ruta más directa a la manipulación; es la mayor amenaza contra la libertad, y por ende contra la democracia. Si estos modelos que pretenden negar la posibilidad de que el otro tenga razón o valor, llevan necesariamente a la lucha de la ideas que puede llegar a la violencia. Hoy día nos enfrentamos al reto de construir una sociedad abierta y tolerante, capaz de tener dentro de su tejido manifestaciones diversas que convivan entre sí, sin pretender anularse. Los fundamentalismos religiosos musulmanes que se han vinculado al terrorismo son una expresión de esta amenaza. La sociedad mexicana requiere dar un paso adelante para dejar de lado ideas que pueden llevarnos a la polarización. Revivir luchas del pasado que exaltan ideas intolerantes es dar un paso hacia atrás, cuando el camino es construir un amplio camino hacia la civilidad y la tolerancia. Por eso recurrir al expediente de la guerra cristera, o al expediente de la propaganda negra, o la creación de mecanismos de propaganda sin sustento, es alimentar una polarización estéril. En ese sentido es importante tener en cuenta estas ideas cuando estamos a un año de las elecciones federales y locales que ahora estarán reguladas por una ley que limita el uso de la propaganda por televisión por parte de los partidos y los candidatos. La intención de la norma es positiva, falta ver que realmente se cumpla y que no se busquen elementos tramposos que nos lleven a tomarle el pelo a la sociedad, que está cansada del despilfarro del dispendio de los partidos políticos, cuyo desprestigio es cada vez mayor. Es tiempo de exigir calidad e imaginación política, a quienes van a contender, para que eleven la mirada hacia los valores superiores. En materia electoral las diferencias deben estar más en los cómo que en los qué; más en la propuesta que en la radicalidad emocional, ése es el verdadero reto de nuestra joven democracia. El verdadero adversario no está en un enemigo que nos inventamos para luchar con él, sino en el reto de cambiar a la sociedad para hacerla más justa. Si nos confundimos en esto estamos dejando de hacer política para pasar directamente a la baja intriga. LUIS SALOMÓN / Doctor en Derecho. Correo electrónico: lsalomon@iberlinks.com.mx Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones