Jueves, 29 de Febrero 2024

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Tiene razón Felipe

Por: EL INFORMADOR

Aquí desde hace meses la tendencia ha sido crítica respecto del Presidente y de su gobierno, pero hoy hay buenas razones para apoyarlo. Felipe Calderón mandó ayer una iniciativa de reforma constitucional al Senado que busca cambiar de fondo las reglas que rigen la relación entre poderes y el lugar de los ciudadanos en nuestro sistema político. Esto es una buena noticia. ¿Por qué?

* Porque es un hecho que las actuales reglas no han servido para facilitar acuerdos y superar diferencias. Todo lo contrario, México está atorado. A 12 años de que el PRI perdió la mayoría en la Cámara, y a nueve de la alternancia, hay un desencanto con nuestra democracia.

* Porque el sistema político se debió reformar junto con la alternancia. Las instituciones definidas en la época revolucionaria y posrevolucionaria nunca se pusieron realmente a prueba. El reino del PRI fue el reino de las reglas no escritas. No había necesidad de consultar la Constitución o seguir las leyes, gracias a la presidencia imperial y al partido hegemónico se resolvía la gobernabilidad.

* Porque para enfrentar los muchos otros asuntos que arrastramos desde hace años, es indispensable un sistema más ágil y eficaz. ¿Cómo crecer? ¿Cómo liberar a los trabajadores de líderes corruptos sin dejarlos en la calle o la indefensión? ¿Cómo vivir las diferencias sin la estéril polarización? Por ahí ya hay quienes dicen que no es urgente entretenerse con la Reforma Política, cuando el país está en medio de una crisis económica, sin crecimiento y con problemas de seguridad. Justo por eso.

* Porque la democracia en nuestro país necesita relegitimarse después del golpe que sufrió en 2006 por la irresponsabilidad de dirigentes políticos, empresariales y sociales.

* Porque ésta no es una idea que le llegó de pronto al Presidente. Hace años que este tema se discute entre especialistas y en la clase política. El Presidente muestra apertura al incluir ideas que han sido bandera de algunos opositores.

* Porque la política, aún en las democracias, no es, ni puede ser el reino exclusivo de la coyuntura. Necesitamos reglas que inviten a la clase política a pensar en el mediano y largo plazo.

Y finalmente, porque esta reforma confía en los ciudadanos y es exigente con ellos. La democracia no puede ser asunto exclusivo de los partidos. Son y seguirán siendo indispensables para la democracia, pero es la participación de los ciudadanos en la cosa pública lo que le da solidez y fuerza a este régimen.

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