Miércoles, 22 de Enero 2020
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Tiempo de debates

Por: EL INFORMADOR



Si bien es cierto que el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC) de Jalisco tiene entre sus responsabilidades promover y organizar debates en las campañas por la gubernatura que se realizan cada seis años, en el caso de las llamadas elecciones intermedias, cuando se renuevan los 125 ayuntamientos y el Congreso local, no hay una obligación directa de hacerlo.

El tema cobra relevancia en este 2009, entre otras cosas, porque se han modificado algunas reglas del juego en la contienda por los cargos públicos. Se les confirió carácter legal a las precampañas, se acortaron los tiempos de los periodos de proselitismo, se restringieron las modalidades para hacer propaganda y se confinaron los tiempos de promoción de partidos y candidatos a una regulación que conduce directamente el Instituto Federal Electoral (IFE).

Todo ello ha repercutido en la reducción de los tiempos y espacios de difusión, a los que estaban acostumbrados los políticos. Adicionalmente, en las semanas recientes ha cobrado fuerza un debate sobre las modalidades del sufragio, que incluye la propuesta del voto nulo, y que ha acaparado la discusión pública, opacando la actividad de partidos y candidatos o, en el mejor de los casos, orillándolos a que se sumen a la corrida de propuestas y contrapropuestas en torno al tema.

En ese contexto, sería deseable que en el tiempo que resta de campañas, los partidos políticos se sumen de manera rápida y propositiva a los esfuerzos que el IEPC ha emprendido para poder realizar varios debates entre candidatos, al menos de los municipios de la zona metropolitana, y eventualmente de algunos de los más grandes del resto del Estado.

Cada vez que hay un proceso electoral, escuchamos voces de los propios protagonistas que alegan estar a favor de la discusión de propuestas, de programas de gobierno, de políticas públicas y de proyectos de impacto social. Por contraste, se dicen comprometidos a no entrar a las guerras sucias, a la descalificación o la diatriba hacia el adversario. En la práctica, casi siempre vemos lo contrario. Así es que ahora es cuando los candidatos deben aprovechar la plataforma y mostrar a los ciudadanos qué proponen y para qué quieren gobernar.

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