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Jueves, 14 de Diciembre 2017

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Tiempo de “cerrar filas”

Al margen de todo tipo de filias y fobias, nunca —en la época contemporánea— ha sido tan importante que todos los mexicanos nos hagamos el propósito de “cerrar filas” en torno al Poder Ejecutivo federal, luego de la catástrofe sufrida en el curso de la semana, en donde perdieron la vida varios funcionarios públicos, entre los cuales se encontraba nada menos que Juan Camilo Mouriño, secretario de Gobernación.

Con independencia de las muchas especulaciones que se puedan dar en torno al accidente, y la realidad de lo que propició el mismo, el Presidente Felipe Calderón Hinojosa, y el propio país, se han quedado momentáneamente sin su operador político más importante, lo cual no es cosa sencilla, ni fácil de solucionar, lo que ocasiona una importante incertidumbre, no sólo en lo que se refiere a las causas del accidente, sino a quienes habrán de suceder a los funcionarios caídos (en plural, con todo y que el más importante jerárquicamente fuera Juan Camilo), porque de ninguna manera se trata de un artículo de lujo que se pueda adquirir en alguna tienda departamental.

Los muchos “amarres” que a la fecha ya debería tener hechos Juan Camilo Mouriño, no serán fáciles de ser retomados, sobre todo porque algunos son de carácter institucional y otros políticos, esto es, unos atribuibles a la jerarquía de su encargo y otros más a la habilidad personal con que contaba, además de lo que pudiera llegar a representar en un futuro cercano.

Para nadie es un secreto que la Secretaría de Gobernación ha sido una de las principales antesalas para aspirar a la Presidencia de la República, entre otras razones, porque ahí se deposita la segunda responsabilidad más importante del Gobierno federal, por lo cual dicha dependencia es considerada como una especie de vicepresidencia, en donde se manejan los asuntos más delicados para la nación.
Para más, el Presidente Felipe Calderón Hinojosa nunca ha ocultado la gran amistad que le unía con Mouriño, antes al contrario, ésta era una de las principales razones para que desde su nombramiento se le considerara como “el caballo negro” en la carrera presidencial, algo así como el fenómeno que se presentó cuando Ernesto Zedillo Ponce de León era el presidente y colocó en gobernación a Esteban Moctezuma Barragán.

De ahí la trascendencia de que todos los mexicanos pongamos nuestro “granito de arena” para fortalecer al Ejecutivo federal, el cual seguramente se encuentra devastado por el acontecimiento mencionado, además de los muchos otros por los que atraviesa el país, entre los cuales se encuentra la lucha contra el crimen organizado y otros más que es necesario atender y solucionar a la brevedad posible.
Por lo pronto, me tranquiliza haber escuchado “las voces cantantes” de políticos de todos los colores, quienes han manifestado su pésame y solidaridad con los deudos de todas las personas que fallecieron, y manifestado su disposición moral para apoyar al Presidente Calderón.

Descansen en paz Juan Camilo Mouriño y los funcionarios públicos que fallecieron en cumplimiento del deber.

CUAUHTÉMOC CISNEROS MADRID / Presidente de Comunicación Cultural, A.C., Asociación de Periodistas de Prensa, Radio y Televisión.
Correo electrónico: ccmadrid@att.net.mx

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