| Temas para reflexionar Por: EL INFORMADOR 10 de julio de 2009 - 23:00 hs Trigo sin paja Los Estados Unidos no tienen, hoy por hoy, un enemigo a la vista. Su poderío militar no encuentra, ni de cerca ni de lejos, un rival, menos aún un enemigo capaz de retarlos. La economía norteamericana goza de una salud temible: ausencia de inflación, empleo creciente, deuda interna controlada, nivel de vida inimitable, dominio científico y tecnológico aplastante. Ello les ha permitido con éxito arrollador intervenir militarmente —cumpliendo con su misión autodesignada de policía mundial— no sólo en Centroamérica, sino en Kuwait, Afganistán e Iraq donde perdieron unas cuantas centenas de soldados en proporción a la pérdida de vidas de sus casi indefensos enemigos. Quizás en unos cuantos años, merced a la insignificancia militar de posibles contendientes, podrán pavonearse de una Paz Americana, así como en otros tiempos hubo una Paz Británica, y una Pax Romana hace dos mil años. A su grandeza sólo le ha faltado la personalidad de un César Augusto y de un Benjamin Disraeli, el prestigio y solidez de una Cámara de los Comunes y la de un Senado Romano de los tiempos de la República., antes de Cristo, cuando la divisa de aquel enorme imperio la enarbolaban las legiones romanas: S.P.Q.R. (el Senado y el Pueblo Romano). Es doloroso y aleccionador mirar cómo se va descomponiendo fibra a fibra el tejido social; cómo las instituciones van perdiendo su capacidad de gestión y de respuesta, y cómo las iniquidades, los rencores y los atavismos van llevando a una comunidad al borde del colapso. El hecho de que la izquierda sea minoritaria en México, no significa que deba ser subestimada. Sus militantes no llenan urnas, pero sí plazas y titulares de la prensa nacional e internacional. Yo creo en Dios, pero no con la fe del carbonero que no razona. Creo en Él con toda la debilidad de mi fe y con toda la fuerza de mis dudas. Yo no puedo aceptar la autoridad de ninguna Iglesia en mi vida espiritual, ni de sus dogmas en mi vida intelectual. Es verdaderamente indignante tratar ocasionalmente con un pequeño sector de periodistas que tienen lo pedestre y lo soez en la punta de la lengua y de la pluma. Morir es duro, pero no poder morir cuando lo más amado ha muerto, es más duro tal vez. El gran poeta Pablo Neruda ha dicho que en la política siempre vemos a los mismos actores detrás de las mismas caretas. Con la edad se pierden muelas y cerebro. Entre los gobernadores de la República pocas son las personalidades políticamente definidas. La gran mayoría de mandatarios son gobernantes opacos, ciudadanos que ejercen la autoridad con temor, sin audacia, empeñados más en conservar “un estado de cosas” que en transformarlo. Está bien que invoquemos con decisión los derechos del hombre y que estemos dispuestos a defenderlos con energía en toda ocasión y circunstancia. Pero el derecho no es, por decirlo así, el anverso de la medalla cívica. El reverso de esa medalla (y ese reverso le da su precio) lo constituye, indudablemente, el deber. La muerte es el misterio que humilla a la carne y subleva al espíritu. FLAVIO ROMERO DE VELASCO / Licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras. Correo electrónico: r_develasco22@hotmail.com Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones