| Tartufo Por: EL INFORMADOR 19 de agosto de 2008 - 23:00 hs ENTRE VERAS Y BROMAS Al final de la película resulta que la cacareada “controversia” interpuesta por el gobernador de Jalisco ante la Suprema Corte de Justicia, aparentemente con la saludable intención de abortar las reformas a la Constitución Política del Estado (y, en particular, de echar por tierra los escandalosos incrementos del 500%, procedentes de las ya muy expoliadas arcas públicas, al financiamiento de los partidos políticos), será mera pose. Además de que la resolución se tomó tardíamente --exactamente el último de los 45 días disponibles para ello a partir del 15 de junio que el Congreso del Estado dio a luz el a todas luces injusto, inmoral, impopular y ofensivo mamotreto--, lo que obligaría a la Corte a intentar el récord olímpico (a propósito de arañas patonas...) de resolver el intríngulis antes del próximo 15 de septiembre, los juristas han reparado en que la susodicha Corte, por definición, es incompetente para intervenir en cuestiones electorales. -II- Al final de otra película resulta que la notificación del mismo gobernador al Congreso del Estado, de que retiraba la petición de que se le autorizara la creación de 347 nuevas plazas para “eficientar” el aparato gubernamental en varias dependencias, con el ánimo de orientar el Presupuesto más al gasto social que a engordar aún más la ya de suyo muy obesa maquinaria burocrática, también fue mera pose... De hecho, según declaró el secretario General de Gobierno, esas plazas ya están cubiertas. La única salvedad es que sus titulares no fueron incluidos en la nómina del aparato gubernamental, sino que cobran por honorarios. -III- Eso --la controversia carpera, que probablemente terminará en el limbo, y la “señal de austeridad” que irá al marcador como “gol bobo” a favor del titular del Ejecutivo--, en español, se llama simulación... (En esos trucos de ilusionismo legal y moral era experto un personaje de Moliere, al que la crítica define como “un hipócrita beaturrón, que además es bastante torpe”. El personaje retrataba tan bien a los expertos en ocultar las verdaderas intenciones de sus actos, que la Real Academia tomó su nombre para definir a la persona hipócrita y falsa. Se llamaba Tartufo... y hay indicios de que en estas latitudes tiene unos cuantos aventajados aprendices). Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones