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Lunes, 24 de Septiembre 2018

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Sin intromisión

Por: EL INFORMADOR


Históricamente, en México los gobernantes han sucumbido a la tentación de inmiscuirse en los procesos electorales, buscando cualquier resquicio que dejan las leyes para hacer que sus acciones de Gobierno inclinen la preferencia de los ciudadanos en favor del partido en que milita el funcionario.

El ejemplo más reciente se vivió en 2006, cuando en la elección presidencial el entonces mandatario Vicente Fox Quesada realizó actos y pronunció mensajes abiertamente proselitistas, que fueron denunciados por sus opositores y durante el proceso no tuvieron respuesta jurídica, pero recientemente fueron admitidos por parte de los máximos tribunales del país. En efecto, Fox actuó parcialmente, pero no hubo forma de sancionar esas conductas, justamente porque el marco jurídico no contaba con herramientas para hacerlo.

Para los comicios que se avecinan, en los que habrá de renovarse la Cámara de Diputados y estarán en juego varias gubernaturas, así como presidencias municipales y congresos estatales, el Presidente Felipe Calderón ha hecho el compromiso de no intervenir en los asuntos partidistas y, por lo tanto, mantenerse al margen de lo que se haga en la contienda electoral. Pero a la vez ha dicho algo que debiera ser la pauta de conducta de todo gobernante: su labor consistirá en tratar de ser un mejor Presidente.

Ahora que estamos en las vísperas de que comiencen las campañas electorales, es importante subrayar que los que deben entrar a la contienda son los partidos, sus candidatos, sus plataformas, sus propuestas de programas de acción. Es momento de alertar que quien tenga un cargo público debe centrar su actividad exclusivamente en lo que le corresponde, que en términos generales se puede definir como el servicio a los demás, sin distingos, sin tintes partidistas, sin afanes proselitistas o protagónicos.

La sociedad deberá estar vigilante. Los ciudadanos con plenos derechos tendrán que ejercerlos y señalar a quienes se desvíen de su trabajo para que de inmediato se corrijan y abandonen cualquier actividad que se aparte del servicio público y se acerque al partidista. Como se dice comúnmente: cada cosa en su lugar, y un lugar para cada cosa.

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