| “Semana de desatinos” Por: EL INFORMADOR 18 de octubre de 2008 - 23:00 hs Ayer decíamos... Ahora mismo nos está afectando el clima de violencia que vive nuestro Estado, los salvajes e injustificados ataques con granadas que causaron muertes en Lagos y heridos y daños en Guadalajara. Es difícil para los ciudadanos de a pata entender qué es lo que está sucediendo, yo doy por descontado que el Gobierno, o no dice toda la verdad, o miente descaradamente, de tal modo que no me queda más que lamentar los hechos y esperar que alguien le encuentre sentido a esta sinrazón. En ningún caso podemos apoyar ni contemporizar con esos actos irracionales y, me guste o no, no me queda más que apoyar con todo las acciones del Gobierno, deseando que por primera vez informen con la verdad y eviten las declaraciones triunfalistas. El gobernador hizo una arenga a la valentía, afirmó que a él, como a Juan Sayago, no le entran las balas, que él se sube a los chorros por las canales; no creo que el resto de ciudadanos sienta la misma seguridad que el tlatoani, ni que tengan la nube de guaruras y achichinques que lo custodian; se destacó en la prensa que en la llevada de la Virgen iba fuertemente custodiado, como es su costumbre. Sería bueno que el gobernador, simplemente como experimento, nada más pa’ ver qué se siente, preguntara a algunas personas comunes qué tan valientes se sienten y no quiero, en ninguna forma, decir con esto que estemos en una ciudad en guerra o en la que no se pueda vivir, no hay que exagerar, es una ciudad en la que podemos vivir, pero en la que están sucediendo incidentes de violencia con furia y frecuencia desusada y la información que fluye tiene notables contradicciones. No hay que echar ni de más ni de menos, o sea ni exagerar la acción de los delincuentes ni los éxitos de la autoridad, que los ha tenido, pero sin desconocer los errores cometidos y la corrupción existente, aunque negada por las autoridades, ya que muchos de aquéllos no se dan sin ésta. Un ejemplo de lo anterior se da en la controvertida decisión del Ayuntamiento tapatío de inmovilizar los automóviles foráneos estacionados en sitios prohibidos y vale la pena analizarlo, esta actividad es abiertamente anticonstitucional cuando menos en tanto que es discriminatoria, pero eso resulta insubstancial, ya que al Ayuntamiento le importa un demonio la Constitución, lo que importa es cobrarse 600 pesos, sabiendo que nadie va a promover un amparo por esa cantidad y menos teniendo inmovilizado el auto; espero que los autores del negocito (que huele desde muy lejos a corrupción) no se den cuenta de que si secuestran al hijo del propietario éste pagará más y más rápido que inmovilizado, pero ¿cuál es la razón de este desatino?, muy sencillo: que el Ayuntamiento es incapaz de cobrar las multas a los foráneos mal estacionados, y el Ayuntamiento cuando pierde arrebata. Es cierto que está mal estacionarse en lugar prohibido, es muy molesto y debe sancionarse, pero si el que está encargado de cobrar es incapaz de hacerlo, pues que contraten alguien capaz de hacerlo, ¿sería mucho pedir que el encargado de cobrar las multas las cobre? Por otra parte ¿de quién es la obligación de que haya estacionamiento?, pues la Constitución del Estado en su Artículo 79, fracción quinta, dice que los ayuntamientos —eso es el Gobierno municipal— tendrán a su cargo el servicio público de estacionamiento, no solamente vigilarlos, no simplemente regularlos, no simplemente sancionarlos, lo fundamental que ordena la norma, la que se haga cargo, esto es que se encargue de prestarlo, ahora que ningún Ayuntamiento lo hace. Pero no se lucen. Visto de otra manera, el ciudadano al serle provocado un daño por la incapacidad del Ayuntamiento para proporcionar un servicio que tiene obligación de prestar, tiene derecho el afectado, aunque sea foráneo, de cobrar una indemnización conforme a la Ley de Responsabilidad Patrimonial del Estado, lo cual puede hacer ya que haya pagado la multa —una pequeña inversión para evitar la inmovilización y para que el dueño de la concesión duerma calientito—. Debo decir que la cuestión de los inmovilizadores me parece tan absurda que ser ía como que a los heridos foráneos del granadazo, si hubo alguno, les cobraran una multa por la incapacidad de la Policía para defendernos. Los señores diputados que no pueden resistir que otro cuerpo gubernamental haga o diga mejores burradas que ellos, brillaron con luz propia. En la Gran Chilangostlán un representante popular amaneció inspirado y decidió proponer una ley para legalizar las drogas; el genio que la propone, Víctor Hugo Cirigo, llama a combatir el narcotráfico legalizando la mota, me parece que es una buena forma de combatir el crimen, aunque tímida, ¿por qué mejor no derogar todo el código penal?, acabaríamos con todos los delitos y sin delitos no hay delincuentes. El representante popular es aficionado a la vaciladora o por lo menos que con ella ya le ha visto las patas al diablo. Pero es una iniciativa maligna, ya que pretende burlarse de los aficionados a la regañona, ya que de qué demonios sirve que la legalicen si no van a dejar que se la fumen, qué gacho. Otro padre conscripto de la misma legislatura propuso una ley de protección del sexo servicio, qué bueno que los defiendan, pero a ver si ellos no le dicen: mejor no me defiendas compadre, ya que la iniciativa no dice nada acerca de la necesaria capacitación de los sexo servidores. CARLOS ENRIGUE / Abogado. Correo electrónico: ayerdeciamos@hotmail.com Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones