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Viernes, 22 de Noviembre 2019
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Se nos fue el tren

Por: EL INFORMADOR


Entre lo olvidado este año que finaliza, está que hace 100 años, en 1908, nació la compañía de Ferrocarriles Nacionales de México, que llegó a ser la columna vertebral del sistema ferroviario cuya función estratégica fue nada menos que el desarrollo nacional del Estado mexicano.

En los albores de la tecnología ferrocarrilera que emergió en 1825, la primera concesión para construir una vía férrea en México se otorgó en 1837. Abarcaba del Puerto de Veracruz a la capital y fue inaugurada en el año de 1873. En ese año el total de vías ferroviarias construidas en el país alcanzaba 570 kilómetros. Para 1910, año en que se inició la Revolución Mexicana, había cerca de 20 mil kilómetros. En 1944 el país ya era capaz de producir su equipamiento ferroviario necesario.

Al ser el ferrocarril el modo de transporte terrestre de menor costo, jugó un papel fundamental para el desarrollo nacional a partir de la reconstrucción post-revolucionaria. El transporte de carga ferroviario sirvió para dar un importante apoyo a la agricultura, al comercio y a la industria, integrando importantes regiones del país al mercado nacional. Además de fortalecer la cohesión social interna del país, también sirvió para impulsar el comercio exterior.

Sin embargo, en 83 años la red ferroviaria tan sólo tuvo un crecimiento de 33%. Pasó de 20 mil kilómetros en 1910 a 26 mil kilómetros en 1993. En cambio, la red carretera, que en 1930 contaba con mil 426 kilómetros, tuvo un crecimiento acelerado, llegando a 1999 con 330 mil kilómetros. En 69 años la red carretera creció más de 23 mil por ciento.

Y mientras los caminos asfaltados crecen y crecen, a raíz de la privatización, nuestra red ferroviaria se contrae. Pues las empresas concesionarias se incluyeron únicamente las vías más rentables que interesaron al capital privado. Las que no, fueron canceladas y una gran parte desmanteladas. El único proyecto nuevo es el de una vía corta entre Punta Colonet y Mexicali. Es el megaproyecto de este sexenio que obedece más bien al interés de ofrecer el acceso estadounidense al puerto de Ensenada.

En la mayoría de las regiones desarrolladas del mundo, la población se transporta preferentemente en ferrocarril, secundariamente en avión y por último en transporte carretero. Por esa razón las ciudades más importantes generalmente cuentan con varias terminales ferroviarias. Sólo en los Estados Unidos de América la gente se transporta principalmente en avión, por las distancias.

En cambio en México, la población viajamos fundamentalmente en transporte carretero (por eso en la Ciudad de México existen cuatro terminales de autobuses foráneos), secundariamente viajamos en avión y prácticamente ya no hay trenes de pasajeros.

Durante más de 100 años nuestros ferrocarriles prestaron el servicio de pasajeros aun en las condiciones más adversas. Ni durante la Revolución Mexicana se suspendió el servicio. En 1969 hubo 39 millones de viajes de pasajeros y en 2004 tan sólo 250 mil. En 35 años se nos fue el tren.

Paradójicamente hoy el servicio de ferrocarril mexicano está dominado por la industria automotriz. Trenes con autopartes para ser ensambladas en distintas plantas del país se cruzan con trenes de los autos recién armados o importados o en vías hacia el mercado exterior.

En lugar de celebrar el centenario, Ferrocarriles Nacionales de México se encuentra en liquidación. Quienes quisieran visitar su tumba lo pueden hacer en http://www.fnml.com.mx/.

NORBERTO ÁLVAREZ ROMO / Presidente de Ecometrópolis, A.C.
Correo electrónico: nar@megared.net.mx

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