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Jueves, 21 de Noviembre 2019
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Reforma energética

Por: EL INFORMADOR

POR LUIS JORGE CÁRDENAS DÍAZ


El diagnóstico sobre la industria petrolera, elaborado por el equipo de la Presidencia de la República, fue criticado por el PRI como un documento catastrofista, cuando en realidad es un diagnóstico benévolo sobre las limitaciones de Pemex, en el que soslayan dos rompecabezas enigmáticos: la corrupción y el sindicato. Se mencionan, pero no se enfocan en sus dimensiones reales, ¿su discusión en el debate, lo propondrá el PRD?; mermas, fugas, robos, mordidas, comisiones, contratos a recomendados, comisiones a políticos; reforma al contrato colectivo con el sindicato -que es el contratista número uno de Pemex- y recibe una comisión de todos aquellos contratos que no le son asignados directamente, ascendiendo en algunos hasta cuatro por ciento del importe contratado.

En el diagnóstico no se informa la realidad de cómo está Pemex, dicen que está mal, casi técnicamente quebrada, que no tiene nada; cuando en realidad es la empresa más rentable y produce miles de millones de dólares; sólo que la sangran hasta dejarla exhausta. La empresa factura 104 mil millones de dólares anuales y sus utilidades netas van a dar íntegramente a la Secretaría de Hacienda; de cada peso que gasta, 43.8 centavos vienen del petróleo.

Esta iniciativa no es una reforma energética, sino únicamente una reforma petrolera, en la cual se esconden intereses de cuantiosos negocios privados con jugosas utilidades. Como el Gobierno no tiene la mayoría en el Congreso para aprobarla, tendrá que pactar con el PRI una vez más; así pasó con la reforma fiscal y la del ISSSTE, y, por lo tanto, no será la reforma que necesita el país, sino la que resulte de las negociaciones en las sombras.

Lo que se debe evitar es el empeño en vender y extranjerizar la riqueza petrolera mexicana, la cual no aprueban ni los votantes fieles al PAN, quienes antes preferirían votar por otro partido o se abstendrían en caso de que se consuma la entrega de Pemex a manos privadas nacionales o extranjeras.

El ex director de Pemex, Francisco Rojas, opina que: "La empresa se descapitalizó; importamos 40% de la gasolina que consumimos debido a que no se han construido refinerías desde 1979; las reservas cayeron 27%; se obligó a Pemex a endeudarse mediante los préstamos asignados a proyectos específicos llamados Pidiregas, financiamiento oneroso que favorece a las grandes empresas internacionales; existe un plan silencioso de privatización que se cumple en forma lenta, pero decidida. Tiene su origen en las presiones que han ejercido los Estados Unidos sobre México, para asegurar el suministro de petróleo". Después de ver lo que hicieron con Iraq por el petróleo, no cabe la menor duda.

Sin embargo, lo peor que puede pasar es que no se haga ninguna reforma y Pemex quede como está. Hay que darle una oportunidad a la empresa y al sindicato de salir adelante. Las reformas deben ir encaminadas a este propósito.

LUIS JORGE CÁRDENAS DÍAZ/ Contador Público Certificado.

Correo electrónico: luisjcardenas2@hotmail.com

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