| Quieren que Guzmán se vaya Por: EL INFORMADOR 12 de octubre de 2008 - 23:00 hs Las broncas entre los panistas no son una vacilada. Cuando dos personajes están en busca de mayores espacios de poder, se emplean a fondo, reúnen a sus adeptos, fijan la puntería y sueltan el golpe con la intención de derrumbar de una vez y por un buen rato (en la política, como en otras cosas más importantes de la vida, nada es para siempre) al adversario. Eduardo Rosales Castellanos, presidente del Comité Estatal del Partido Acción Nacional (PAN), lo ha dejado muy en claro en su lucha contra un personaje que a leguas se ve que le estorba. Su nombre: Fernando Antonio Guzmán Pérez Peláez. Su cargo: secretario general de Gobierno. Su profesión: abogado. Su origen en el panismo: la plataforma de un grupo radical de derecha llamado DHIAC, que a finales de los setenta y durante los ochenta se metió hasta la cocina en el PAN, con el impulso de diversos grupos empresariales. Guzmán ha hecho carrera administrativa y legislativa como militante panista. Es la segunda vez que ocupa la Secretaría General de Gobierno (la primera fue en la administración de Alberto Cárdenas), y ha sido diputado local y federal. Se le atribuye una marcada cercanía con el arzobispo de Guadalajara, cardenal Juan Sandoval, y hay quienes consideran que ha “lucrado” con la bandera del esclarecimiento del crimen del antecesor de éste, el cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo. Para otros, no sólo panistas, Fernando es simplemente un “Yunque”. En el grupo que comanda Rosales (no como presidente del PAN, sino como cabeza de una facción interna), el abogado Guzmán no está haciendo bien su chamba, no le ha ayudado al gobernador Emilio González a conducir por buen camino sus relaciones políticas, ni sus estrategias de seguridad interna. Y, por lo mismo, el dirigente estatal blanquiazul no tiene empacho en aventurar que Emilio ya debería estar buscando al reemplazo del actual secretario de Gobierno. Por supuesto que en el ámbito partidista, los que ahora tienen el control del Comité, entre ellos destacadamente el coordinador de los diputados panistas Jorge Salinas (cuñado y compadre de Rosales), creen que ahora es cuando hay que desplazar a Guzmán, porque lo miran como un prospecto a la candidatura para la elección de gobernador de 2012. Hacia ese mismo objetivo se enfoca la mancuerna Rosales-Salinas, y la punta de lanza es la candidatura de éste a la Presidencia Municipal de Guadalajara en 2009. Esta confrontación no es nueva, porque desde siempre han jugado en equipos diferentes y frecuentemente confrontados, aunque todos traigan el gafete del PAN. Pero si nos remontamos al inicio de la administración de Emilio González, los desencuentros de Guzmán con Salinas y Rosales han sido reiterados. El diputado ha chocado una y otra vez con el secretario y han llegado a lamentables duelos de descalificaciones y epítetos negativos. Seguramente no cesará el enfrentamiento. Es evidente que el gobernador tiene plena confianza en su secretario y es muy probable que si tiene en la mira a algún miembro de su equipo para removerlo, ése no es Guzmán. Este lujo de mantener un pleito descarnado entre actores tan relevantes de los espacios de poder, sólo se lo pueden dar los panistas porque saben que del lado de la oposición no hay ni sombra de amenaza. Al menos eso creen ellos. VÍCTOR E. WARIO / Periodista. Correo electrónico: vwario@informador.com.mx Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones