| Qué y cómo Por: EL INFORMADOR 3 de octubre de 2008 - 23:00 hs El llamado de los gobernantes, empezando por el Presidente de la República, a la sociedad mexicana con respecto a la inseguridad y la delincuencia que campea en nuestro país, es que denuncien. La exhortación es reiterada y en muchos casos se atribuye a la ausencia de una cultura de la denuncia, gran parte de la realidad que ahora sufrimos y enfrentamos. Y por parte de los gobernantes, desde hace décadas se hacen compromisos y promesas de que se “reformará” y entonces “mejorará y se modernizará” el sistema de justicia, para que los mexicanos se animen a denunciar cuando son víctimas de la delincuencia. Y las reformas se hacen, pero nunca son suficientes; se hacen, y los mismos legisladores les conceden casi la perfección, pero las leyes producto de esas reformas, nuevecitas, modernas, de primer mundo, consensuadas, resultado del ejercicio parlamentario, no se respetan. Poco a poco, gracias al avance de la misma delincuencia y del contubernio con las mafias de servidores públicos de todos los niveles, en todos los órdenes de Gobierno, las leyes que recién estrenamos se van convirtiendo en letra muerta. Y luego alguien propone otra reforma y luego otra y otra, y así nos la hemos pasado mientras en las calles y en las casas no se nota la bondad de los marcos legales, esos que son ponderados como un avance para dar protección y seguridad a los mexicanos. Y la gente sigue sin denunciar, porque para hacerlo, para empezar, teme por su seguridad, y porque por lo general implica perder muchas horas de varios días, pedir permisos sin goce de sueldo y a veces pagar abogado para finalmente ser testigos, una vez más, de la injusticia, por falta de pruebas, por averiguaciones mal integradas, porque le llegaron al precio al juez, por cansancio… Pero entonces, ante su incapacidad e ineptitud, ante la tentación del recurso fácil de la imposición y la represión que conlleva un mayor castigo para la sociedad mexicana que sólo paga sus impuestos y se desvive día a día por ganar lo suficiente para cubrir las necesidades mínimas, se señala, se critica y se cuestiona a los mismos mexicanos porque no tenemos la cultura de la denuncia. Y cuando hay iniciativas ciudadanas para decirles qué y cómo a los gobernantes, cuando más allá de denunciar se proponen acciones concretas, y se conciben y se dan a conocer ideas a veces geniales o simplemente producto del sentido común, los gobernantes las ignoran, las menosprecian, seguro hasta se ríen. Ellos creen que saben qué y cómo hacerlo, pero la seguridad sigue siendo una deuda del Estado. LAURA CASTRO GOLARTE / Periodista. Correo electrónico: lauracastro05@gmail.com Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones