Viernes, 17 de Enero 2020
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¿Qué queremos los electores?

Por: EL INFORMADOR


Una empresa entendió que había llegado el momento de cambiar el estilo de gestión y contrató un nuevo gerente general. El nuevo gerente vino con la determinación de hacer cambios y volver a la empresa más productiva. El primer día, acompañado por sus principales colaboradores, hizo una inspección en la empresa. En la planta todos estaban trabajando, pero un muchacho estaba recostado contra la pared con las manos en los bolsillos.

Viendo una buena oportunidad para dejar bien clara su filosofía de trabajo, el nuevo gerente se le acerca y le pregunta al joven:

—¿Cuánto gana usted por mes?

—Tres mil pesos, señor, ¿por qué? —respondió el muchacho sin saber de qué se trataba.

El gerente sacó tres mil pesos del bolsillo y se los entregó al joven, diciendo: —Aquí está su sueldo de este mes. Ahora lárguese y ¡no vuelva nunca más!

El joven guardó el dinero y se fue, de acuerdo a las órdenes recibidas.

El gerente entonces, orgulloso, se voltea y les pregunta a los demás empleados:

—¿Alguno de ustedes puede decirme qué hacía ese joven?

—Sí, señor —respondieron atónitos los empleados—, vino a entregar una pizza...

Moraleja: Hay personas que tienen tantas ganas de mandar, que se olvidan de pensar.

Esta anécdota refleja cómo se están llevando a cabo las campañas electorales, en donde los candidatos están dispuestos a ganar las elecciones a toda costa, llevando a cabo ilegalidades y sacrificando su credibilidad. La mayoría de estos candidatos o candidatas aseguran que su motivación principal de buscar un cargo público es sencilla: el deseo de ayudar al prójimo.

Pero, el usar el poder para realizar el bien sabiamente requiere fortaleza y valentía, pero también un discernimiento entre el bien y el mal.

¿Qué queremos los electores? Nos urgen “líderes” que tengan la capacidad de trabajar en un ambiente hostil; popular, pero no populista. Respaldado por un buen equipo de asesores, interesados en trabajar por el país y no por una candidatura. Buena presentación y manejo de medios. Que no tenga cola jurásica ni jurídica que le pisen. Experiencia política indispensable —este país no soporta improvisados y no habrá entrenamiento ni capacitación—. Carismático y pragmático, pero no loco. Buena salud mental, los puestos políticos enloquecen a cualquiera. Acostumbrado a trabajar por objetivos. Queremos políticos que sepan negociar, pero no ceder. Que sepan crear consensos, pero también hacer decisiones que van en contra del “status quo”.

No queremos políticos que dividan, sino que nos unan. Que nos representen a todos, no sólo a algunos. Alguien que nos permita soñar, pero que no viva en las nubes. Que sea papá y mamá, pero también “cuate” y hermano. Políticos que nos den las esperanzas de que nuestras vidas puedan y van a ser mejores porque habrá oportunidades. Que promuevan la creación de empleos, pero dignos y bien remunerados. Que sean democráticos y autoritarios, cuando se requiera. Que nos hagan pensar que son  mejor que nosotros en todos los sentidos: más inteligentes, menos corruptos, más fuertes y valientes, más creativos. Nos urge un líder que nos dé esperanzas.

¿Es mucho pedir? Tal vez.

ANA MARÍA SALAZAR / Analista política.
www.anamariasalazar.com

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