Viernes, 17 de Enero 2020
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¡Qué nivel...!

Por: EL INFORMADOR

ENTRE VERAS Y BROMAS             
 
He ahí la “gema” más reciente (que, por desgracia, no será la última) de las campañas electorales caseras, exactamente a un mes de los comicios: un señor Romo (así se apellida), presidente del Partido Acción Nacional (PAN) en Guadalajara, mediante un desplegado, a plana entera, en la prensa local, “invita” al candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la Presidencia Municipal, Jorge Aristóteles Sandoval, a someterse, “junto con” el candidato panista, Jorge Salinas Osornio, a “un examen que garantice que no han consumido drogas en los últimos meses”, y a responder, “ante aparatos detectores de mentiras” y “en presencia de expertos”, nueve preguntas relacionadas con prácticas relacionadas con proclividad a la violencia, afición a las drogas y beneficios económicos obtenidos de relaciones con personas vinculadas con el narcotráfico.

—II—

Pues que de preguntar se trata, sería cuestión de preguntar al señor Romo —de apellido— si sabe que los “aparatos detectores de mentiras” aún no se inventan. Si no los estará confundiendo con el polígrafo. Si sabe que éste se basa en la teoría de que hay una secuencia entre estímulo, pensamiento, emoción, adecuación anatomofisiológica y reacciones corporales, y en la hipótesis de que para cada estado emocional existe un espectro sicofisiológico bien definido. Si está enterado de que la teoría señalada no está suficientemente demostrada de manera científica, y de que la hipótesis que de ella se pretende desprender es incorrecta.

Además, puesto que en el desplegado se asevera que “a lo largo de la actual campaña hemos comprobado —no dice quiénes ni cómo— que los temas de seguridad pública, narcotráfico y narcomenudeo son algunas de las principales preocupaciones de los tapatíos”, sin hacer referencia a otras preocupaciones eventualmente más prioritarias, no queda clara la relación entre los resultados de los exámenes a que serían sometidos los dos candidatos que presumiblemente se disputarán el hueso político más encarnizadamente disputado en el municipio, y la aptitud o la teórica eficiencia de uno y otro para desempeñarse en el cargo. Ni se asume, finalmente, el compromiso, de cara a los ciudadanos, de dedicar espacios similares a los de la “invitación”, para difundir, al cabo, los resultados de los exámenes.

—III—

...Y en ese nivel —“a nivel de cancha”, dirían los futbólatras— andan las campañas. ¡Y así quieren convencer a los ciudadanos de que, por Diosito santo, no se les vaya a ocurrir anular los votos...!

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