Lunes, 13 de Octubre 2025

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¡Qué bueno!, pero qué malo

Por: EL INFORMADOR

Sin siquiera preguntar por los costos —de cualquier forma no nos iban a decir la verdad—, los habitantes de la Zona Metropolitana de Guadalajara pagamos cotidianamente los costos que implican “las obras” que realizan los gobiernos de los tres niveles. Se pagan los impuestos que exigen, se sufren las consecuencias de la falta de previsión y vemos cómo un día construyen y al otro destruyen, para volver a comenzar.

Las cifras dadas a conocer son estratosféricas, pero nadie dice nada; las molestias van en aumento, aunque se asumen de manera resignada, pero a todo ello ahora habrá que agregar la mala calidad de lo que se está “construyendo”.
Ejemplos hay muchos para contar: Si iniciamos con las obras del Gobierno del Estado en la Prolongación de la avenida Alcalde, justo en los primeros kilómetros de lo que luego se convierte en la carretera a Saltillo, en donde “a ratos” se ve un mundo de gente trabajando y luego bajan el ritmo hasta dejar una o dos máquinas haciendo como que hacen, el caso es que luego de más de año y medio, la vía ya tiene una visión favorable en cuanto a la amplitud que algún día llegará a tener, aunque vale la pena decir que hay tramos “nuevos” que ya necesitan reparación, y eso que aún no son inaugurados oficialmente.

Hoy en día podemos ver tramos “bombardeados” para levantar la carpeta asfáltica anterior, pero nadie trabajando, ni para levantar los escombros. Dos máquinas taladrando los peñascos existentes por el rumbo, precisamente para darle amplitud a lo que será la carretera; partes del muro de división-contención destruidos o fuera de su alineamiento, sin que nadie los reemplace o reacomode, con todo el peligro que ello significa, sobre todo para los automovilistas foráneos que no están familiarizados con dichos desperfectos.

¿Quién pompó?

Por lo que hace a la ruta que habrá de seguir el llamado Macrobús, el pavimento hidráulico colocado exclusivamente para los vehículos que venderán ese servicio público tiene un costo exorbitante para el erario, en una inversión exclusiva para que los dueños del transporte público (concesionarios) y otros que se habrán de subir en el camino hagan negocio —le llaman infraestructura propiciadora—.

¿Y a los demás automovilistas cuándo nos arreglarán las calles para poder transitar decentemente?, porque si el pago de impuestos incluye a todos, entonces, los beneficios deberían de ser parejos.

Para acabar la escena, habrán nuevas zonas de estacionamiento callejero con parquímetros, esto es, con candados inmovilizadores y con infracciones que este año han aumentado hasta en más de 100%, como en el caso del municipio de Zapopan, dizque para recuperar lo invertido en la remodelación del centro histórico, que por cierto quedó “X”.
Estoy seguro que usted, amable lector, tendrá muchos ejemplos más que agregar, pero por hoy el espacio se ha terminado.

CUAUHTÉMOC CISNEROS MADRID / Presidente de Comunicación Cultural, A.C., Asociación de Periodistas de Prensa, Radio y Televisión.
Correo electrónico: ccmadrid@att.net.mx

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