| “Propósitos para el año nuevo” Por: EL INFORMADOR 3 de enero de 2009 - 23:00 hs Ayer decíamos... Con los entusiasmos de principios de año no queda más que adherirse a ellos con todo el entusiasmo que es posible. En este tiempo surgen las listas de buenos deseos, que hay que decirlo no son los buenos deseos de todos, sino de algunos que por cortesía social deben aceptarse como tales, de modo que es incorrecto tener sus propios deseos y por tanto usted debe adoptar sólo propósitos que sean socialmente aceptados. Lo socialmente correcto es decidir por ejemplo bajar de peso, dejar de fumar y hasta se permite alguna pequeña cirugía plástica. Nadie tiene entre sus propósitos de año nuevo, pagar adecuadamente sus impuestos o leer un libro, a pesar de los “extraordinarios” esfuerzos de nuestros gobernantes por promover la lectura, como ejemplo, le negaron a nuestra ciudad el nombramiento de capital mundial del libro, sólo porque aquí no leemos, qué fijados, pues ahora hay muchos que en castigo no van a leer, para que se la sepan. Con vergüenza debo reconocer que sólo cumplí dos de los tres propósitos de año nuevo del año pasado que fueron no dejar de fumar, lo que hice con entusiasmo y a pesar de las leyes hitlerianas que persiguen tan agradable vicio en vez de separar a fumadores y no fumadores de manera civilizada, que el dueño de cada lugar diga si quiere que en su lugar se fume o no se fume, señalándolo claramente para evitar entrar a donde se practique o deje de practicar lo que a uno no le guste. Mi segundo propósito fue no dejar de comer, lo que practiqué a pesar de que Carstens está a punto de evitar que tengamos que dejar de hacerlo por el excesivo pago de impuestos, aunque no tardamos, también hubo que aguantar toda la publicidad oficial que sólo pretendía la discriminación de los que estamos con algo de sobrepeso. Pero hasta donde se pudo cumplí la promesa. Mi tercer propósito no cumplido fue leer algo de Monsiváis. Debo apreciar la grandeza del maestro, a quien sólo por no ser guapo no le hacen homenajes como a Fuentes, pero así es este mundo cruel y ni modo no lo cumplí, a ver si para éste lo leo porque el libro ya lo compré, ahí está listo para leerse y debe ser muy bueno, tomando en cuenta que a él le preguntan todo y todo contesta. Respecto de la bajada de peso como propósito de año nuevo, nos aterroriza la bajada del peso y es que con la dieta se pierde gran parte de la alegría de vivir, en lugar de alegres conversaciones gastronómicas se reduce la plática a calorías. A mí la verdura que más me gusta es el Jamón serrano. Ahora que también tiene la desventaja la dieta que aún logrando el éxito esperado, no es del todo satisfactorio ya que cualquier gordo al adelgazar espera que después de tanto sacrificio quedará como galán de la pantalla y ¡oh! desilusión, perderá a la mejor muchos kilos, pero quedará por lo general como toro cebú, con toda la pellejera colgando. Tienen toda la razón los que dicen que fumar y comer pueden causar la muerte, lo malo es que la abstinencia tampoco garantiza la eternidad, en el caso de la comida yo creo que tarda uno más en morirse comiendo que sin comer. En el caso del cigarro, concedo toda la razón a los que dicen que huele mal y se me hace muy mal que tengan que aspirar el humo, por eso creo en la separación y así prometo no fumar (ni ir) a donde no se fume, pero me acojo a la Ley de Voluntad anticipada que dictaron nuestros representantes populares y quiero morir fumando, si puedo, si no pos no. Quienes más gozan los propósitos de año nuevo son los dueños de gimnasios porque este mes todos se apuntan y eso produce una cantidad de lesiones pavorosa, tengo muchos amigos deportistas, uno y una hasta ironman e ironwoman son, a más de muchos maratonistas y continuamente los veo lastimados de las rodillas, por mi parte mi único deporte es como decía Camilo José Cela es la caminata cuando voy a los entierros de mis amigos deportistas y a eso atribuyo que mis rodillas se encuentren en perfecto estado, mismo que espero mantengan igual el resto del año. Por tanto y para estar de acuerdo con la temporada deberá hacer sus propósitos ya que ahora es lo que toca, después habrá tiempo de cumplirlos o no, pero los tapatíos somos muy temporaleros, bien decía aquello de que: “Cuando Jesús nació buñuelos, a su muerte empanadas y en su resurrección suculentas tamaladas”. Los buenos propósitos podrán para muchos ser inútiles, una pérdida de tiempo, porque se sabe que muchos no los cumpliremos, pero eso no es lo importante; los deseos nos llevan a superarnos, no importa que fallemos o a la mejor, como sí lo cumplirá, alguien desea hacerse drogadicto. Ahora que hemos cambiado mucho, cada vez criticamos más nuestra forma de ser, somos muy intolerantes con lo que los demás hacen y que no concuerda con lo que pensamos. Estamos desconociendo cada vez más cómo somos, todas las conductas nos parecen aceptables, todas, menos la nuestra. Pensemos cómo los tapatíos teníamos un carácter y tenemos que reencontrar el ser de los tapatíos, con defectos, claro, pero también con cualidades que ahora pretendemos olvidar y que existen porque Guadalajara no son sus edificios sino sus habitantes. CARLOS ENRIGUE / Abogado. Correo electrónico: ayerdeciamos@hotmail.com Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones