| Política en lugar de economía Por: EL INFORMADOR 21 de diciembre de 2009 - 23:00 hs A falta de una estrategia para dinamizar la economía, Felipe Calderón envía 10 propuestas de cambio político… un pase casi mágico que cubre de neblina la ausencia de mecanismos para que la economía mexicana pueda salir a flote; una propuesta que, si bien tiene algunos elementos de valía, ha sido enviada a manera de trueque, cataflixia que entretiene para distraer de las verdaderas urgencias del país, problemas que quedan sin atender. Porque bajo las actuales circunstancias económicas que vive la población mexicana, considerando el terrible desencanto —por decir lo menos— que los mexicanos tienen de la clase política actual, tomando en cuenta que de campañas está hasta el tope y que ningún partido le brinda la confianza suficiente como para ir siquiera a votar —no se olvide la campaña del voto nulo—, no se mira como una urgencia que hoy se pretenda aprobar la reelección de diputados y de presidentes municipales… como si la permanencia en el poder fuera a dar más luces, más honradez y sentido de nación que las que hoy tienen. En cambio, en el área económica, donde habría mucho qué hacer y, sobre todo, mucho qué cambiar, ahí se realiza un enroque para afianzar las posiciones que endurecen la economía, pertrecho que no deja espacio para que la población pueda tener la esperanza de mejores vientos, por lo menos de vientos más amables. Un manejo, el económico, que no deja resquicio para la esperanza de una modificación de posturas; una urgencia la dinamización de la economía que no se mira y sí se añora. El argumento de la propuesta política es consolidar la democracia, limitar la fuerza presidencial, dándole todo el apoyo a quien resulte electo, a través de la segunda vuelta, lo que no se mira mal, siempre y cuando el equilibrio de poderes continúe, pero en la propuesta este equilibrio se pierde. Porque parte de las bondades de la Constitución es, precisamente, la obtención del equilibrio de poderes, tema que si no se logra en la realidad, por lo menos en una democracia debe ser buscado, pero que con el decálogo propuesto, aún el intento estaría cancelado. Y, entonces, las propuestas, además de distraer de los temas de agobio que son los económicos; en lugar de buscar salidas para la crisis que vive la población, se usan para cubrir al país con papel electoral, haciendo un esbozo de cambio político dándole a la figura presidencial nuevas estrategias y dejando al Congreso más debilitado, lo que al final pone en una posición más fuerte la figura presidencial por sobre el Congreso… golpe de tres bandas, en tiempos donde dejar que los polvos se asienten sería lo más recomendable. Porque aunque la propuesta es política y ha sido presentada con alarde de manejo mediático, ni el tiempo, ni la forma y mucho menos el contenido, han tenido, precisamente, sensibilidad política… es por ello que la población, en respuesta a este decálogo, expresa enojada: “¿Reelección? No, si lo que queremos es que se vayan los que están…”. Es por ello que, hoy, la población siente que en lugar de aliento, le han propuesto una cataflixia engañosa: la política por la economía. LOURDES BUENO / Investigadora de la UdeG. Correo electrónico: lourdesbueno03@yahoo.com.mx Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones