| Pergeño Por: EL INFORMADOR 8 de noviembre de 2009 - 23:00 hs “Suela, sudor y saliva” En la elección local de 2006, el Partido Acción Nacional (PAN), comandado por Eduardo Rosales al frente del Comité Estatal, tuvo que echar mano de artimañas y guerra sucia para poder echar abajo la pujante candidatura priista, que amenazaba con arrebatarle la gubernatura. Los panistas prometieron que enmendarían el rumbo y buscarían acercarse a la gente para poner en práctica los principios que les heredaron los fundadores del partido. En pleno proceso de autocrítica, el senador y ex gobernador Alberto Cárdenas decía que si habían ganado era porque los ciudadanos habían aceptado perdonarles su mala actuación como gobiernos y sus campañas sucias. Interrogué a Eduardo Rosales en octubre de 2006 sobre este tema y respondió: “Yo no sé si sea perdón, si sea una nueva oportunidad, o la conclusión de que no éramos la opción más mala, o que había peligro en otras opciones (pero) hay una especie de ratificación de los ciudadanos para el PAN por sus diferentes gestiones de Gobierno, para sus candidatos, aunque sea una ratificación que se hace de última hora (…) lo cual implica que hay muchas cosas que tenemos que corregir y errores que no debemos volver a cometer”. Tres años después se comprobó que los panistas no aprendieron. No corrigieron lo que habían hecho mal y volvieron a cometer los mismos errores, particularmente el alejamiento de los ciudadanos y el desprecio a sus demandas. Rosales pagó con su renuncia anticipada esa soberbia; desde el sábado pasado la dirigencia estatal la encabeza Hernán Cortés, alcalde de Tlaquepaque con licencia. El nuevo presidente del PAN Jalisco asegura que, ahora sí, van a enderezar el camino y van a regresar al respeto a los principios de doctrina que les fueron heredados, y promete algo que difícilmente está en sus manos cumplir: la terminación de los grupos que se han adueñado de parcelas de poder, pero Hernán llega precisamente con ese estigma, copado por el grupo que acaudilla el diputado y ex gobernador Francisco Ramírez Acuña. Cortés, que aún no cumple 40 años, se asume como un panista comprometido con la búsqueda del bien común que pregona el PAN. Su adversario, el senador Héctor Pérez Plazola hizo lo propio en la víspera de la elección de dirigente, cuando dijo en EL INFORMADOR: “Tenemos que hacer público un ‘mea culpa’, por que nos hemos radicalizado, hemos propiciado el ‘grupismo’ y eso desmoralizó a mucha gente en Jalisco”. Afiliado al PAN desde hace seis décadas, Pérez Plazola propone revivir el viejo lema de trabajo de los panistas de hace medio siglo: “suela, sudor y saliva”. Aquellos tiempos en que los candidatos y sus dirigentes, que se sabían perdedores casi seguros, recorrían las calles “para convencer a la gente puerta por puerta” y pegaban sus carteles en los postes con su latita de engrudo y un vigía que echaba aguas por si les caían los priistas o la Policía para incautarles sus instrumentos de propaganda. Cortés tiene la encomienda de levantar a un moribundo. Humildad, autocrítica y atención a las demandas ciudadanas serían una buena combinación que les recuerde a sus predecesores que todo lo hacían con suela, sudor y saliva. VÍCTOR E. WARIO / Periodista Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones