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Miércoles, 19 de Septiembre 2018

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“¡Pelearáaaan...!”

Por: EL INFORMADOR

ENTRE VERAS Y BROMAS             

Ya tendrá alguien la amabilidad de informar quiénes son los rudos y quiénes son los técnicos. Por lo pronto, finalmente quedó programada para esta tarde la campal, en modalidad de súper-libre, a dos de tres caídas, sin límite de tiempo... En una esquina, los vecinos de Royal Country (alguna vez fraccionamiento residencial de categoría plus); en la otra, las autoridades (“H.” Ayuntamiento de Zapopan y la no menos “H.” Secretaría de Vialidad). El motivo, la demanda —“exigencia”, prefieren decir los primeros— de que se apliquen, a la voz de “Ya”, soluciones a los conflictos viales, que de graves  intempestivamente saltaron a críticos, provocados por la inauguración, en mala hora, de la Plaza Andares.

—II—

Por lo pronto, en el alud de declaraciones que esta batahola ha generado, hay una que sobresale: la de Álvaro Leaño, representante de los comerciantes de la Plaza: la culpa de este batiburrillo no es de Arturo ni de Juan, ni de los partidos políticos que en su momento los propusieron a los ciudadanos como sus “mejores hombres” para encabezar la administración municipal de Zapopan; la culpa, respetable y culto público, sin más, es “del parque vehicular, que en los últimos dos años se incrementó de manera considerable”. (En efecto, por los efectos se sospecha que los automóviles, dejados a la buena de Dios en plena vía pública, se dedicaron —alegre, pecaminosa, despreocupada e irresponsablemente— a acatar al pie de la letra el mandato bíblico de “Creced y multiplicaos”... con las atroces consecuencias que saltan a la vista).

—III—

Habrá quien tilde de “perogrullesco” el comentario. En el fondo, el señor Leaño le dio al clavo: el pecado capital más grave de la otrora amable y actualmente monstruosa mancha urbana de Guadalajara, estriba en que, ante la imprevisión  y la impericia de sus gobernantes, cada uno de sus habitantes decidió resolver de manera individual el problema del transporte; la suma total de tales soluciones fue un problema mucho mayor al que se pretendía resolver... Y ahora que la autoridad busca la solución en el transporte público, cabe otra previsión: si se toman las medidas acertadas, sus beneficios, en el mejor de los casos, comenzarán a verse  dentro de 10 años. No antes.

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