| “Pactos antimaldad” Por: EL INFORMADOR 23 de agosto de 2008 - 23:00 hs Ayer decíamos... Esta semana se reunirá el Presidente (escribo esto el martes para publicarse el domingo) con todos los políticos chipocludos para discutir acerca de la inseguridad de que gozamos, eufemísticamente lo llaman “el gabinete de seguridad” lo que es algo usual en nuestro entorno, como prueba de ello cuando le roban el automóvil y va a denunciarlo a la procu, lo mandan a la agencia especializada en robo de vehículos en lugar de la agencia especializada en denuncias por robo de vehículos o sea que el nombre no refleja a lo que se dedica la oficina. Y como somos un país menos que subdesarrollado, aunque nos duela en el alma, pero eso somos, hacemos cosas muy raras, por ejemplo, ante los crímenes injustificables que fueron causados por “servidores de la ley” en cualquier lugar del mundo, en cualquier sitio medianamente civilizado hubiera generado renuncias de algún jefe policiaco, despido de un subprocurador, pero aquí no, el Gobierno del D.F. adoptó una solución “genial”, le cambió de nombre a la policía y con eso “ar regló” el problema. El Gobierno federal un poco menos torpe optó por hacer renunciar al secretario, pero ¡de Economía! ¡Qué tal! Pero no crea que de esta reunión va a salir algo y no lo debe creer por las siguientes razones. Primero porque va a ir un gentío, desde luego irá el Presidente y su corte de lambiscones, ministros, generales, directores, subdirectores, asesores, edecanes. Representantes de nuestros padres conscriptos, los senadores y diputados, en grupos que serán de no menos de 60 principales y otro tanto de asesores entre todos los que formarán este grupachón. Por su parte los ministros de la corte mandarán representantes, menos que los otros, pero que harán bola con consejeros y magistrados. Desde luego que no faltarán cuando menos 30 gobernadores con su cortejo, secretarios de seguridad, procuradores, jefes de policía, diputados locales y puede que algún presidente municipal que pueda colarse, casi estoy seguro que entre tal gentío no se ponen de acuerdo ni para pedir de comer y no cuento a los guaruras que por miles estarán esperando. En segundo lugar porque no hay una política de Estado en esa materia y muchos analistas dudan que haya un interés real en que exista y en tercer lugar porque aun suponiendo que este deseo exista, hace falta que exista alguien que sepa cómo ejecutarla. Cómo podrán faltar los representantes de los organismos cúpula (hace mucho tiempo les decían las fuerzas vivas, pero el genio de P. Lussa que muchos años escribió en “EL INFORMADOR”, comentaba que esas fuerzas vivas eran vivísimas), desde entonces les cambiaron la denominación y les comenzaron a referirse a ellos como se les dice ahora y es que hay dos tipos de empresarios, los que atienden sus empresas y con ello generan empleos y otros que andan en la grilla, los primeros viven de sus empresas y muchísimos de los segundos viven descaradamente de lo que le sacan al jerarca en turno, pues estos claro que van a ir. Esta pachanga va a ser en lo político lo que los óscares para la farándula. Desde luego que también estarán ahí los intelectuales afectos al régimen y algunos de la oposición oficial. “Todo el mundo” estará ahí. De seguro que habrá declaraciones que harán temblar a los malos, habrá declaraciones de que todo está muy bien, otros dirán que todo está muy mal, pero en realidad a muy pocos les importa un demonio lo que se resuelva ahí, lo importante será aparecer en la tele o en los diarios, lo que ahí se acuerde, si es que se acuerda algo, además de lo que van a llevar a firmar al espectáculo, no le importará a ninguno de los asistentes y por tanto no importa si tiene o no algún resultado. Eso sí, se firmarán documentos que ni siquiera conocen, pero cuando el Presidente ordena el gataje, firma, ahí no hay tu tía o no traje pluma, firman o firman, van a ir al espectáculo, nadie les dijo que necesitaban hablar y mucho menos pensar, lo que hay que hacer es cumplir con el ritual presidencial. Qué bueno que llegó el cambio, porque cuando gobernaba la oscuridad casi no había eventos como éste. Yo no me imagino cuál será la reacción de los malos, espero que tiemblen de miedo aunque no me parece que este tipo de espectáculos sea el mejor medio para disminuir la criminalidad, porque parece que al Gobierno únicamente se preocupa o dice preocuparse por el crimen organizado y yo –que evidentemente no creo en ningún Gobierno- creo qué tan grave y digno de atención es el crimen organizado como el crimen desorganizado. Algo tiene que hacerse, pero el crimen se ataca con hechos, no con propuestas ni pactos y los términos de inteligencia policial me parecen antitéticas. Me parece indispensable que se haga un di agnóstico que, en este nuestro querido país en que hemos entronizado la mentira, determinen, los que saben y no los funcionarios, exactamente cuál es nuestra realidad y cuáles son los actos específicos con que se combatirá. Por una vez en la vida que se callen los políticos y se privilegie la verdad. A los ciudadanos nos corresponde dar un apoyo crítico a las autoridades y apoyar opciones civiles como las marchas que si bien no espantan, ni impresionan a los malos, deben hacer ver a la autoridad que no estamos tranquilos y a quienes son responsables que estamos vigilantes. CARLOS ENRIGUE / Abogado. Correo electrónico: ayerdeciamos@hotmail.com Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones