Viernes, 10 de Octubre 2025

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Obama, cenas y te vas

Por: EL INFORMADOR


Veinticuatro o menos de 24 horas estuvo Barack Obama en México, completamente encapsulado, como bien dijo Miguel Ángel Granados Chapa, en su columna. Y muchos nos quedamos con las ganas de ver y de escuchar el mensaje del hombre que ya marcó la historia de su país.

A diferencia de otros países que el nuevo presidente estadounidense ha visitado recientemente, en México no hubo un discurso al aire libre en el Zócalo, pese a que el Gobierno del Distrito Federal trató, infructuosamente, de armar un evento con Obama en la capital.

En México, Obama no dio un discurso renovador sobre la relación entre Estados Unidos y el Hemisferio Occidental. Si bien es de aplaudir el trabajo diplomático de Arturo Sarukhán y de Jeffrey Davidow en haber conseguido que el presidente estadounidense se detuviera por unas horas en México antes de la Cumbre de las Américas de Trinidad y Tobago, lo cierto es que hay tres lecturas que hacer de esta visita a México.

En primer lugar no hay que levantar expectativas. En una visita presidencial no se arreglan ni destraban los pendientes y las tensiones de una relación bilateral tan compleja como la de México y Estados Unidos, como señaló la senadora Rosario Green. El asunto del tráfico de armas compete al Congreso y no al Ejecutivo estadounidense, así que el Gobierno mexicano se quedó sólo con promesas. El tema migratorio sí presenta una ventana de oportunidad. Recientemente el “Washington Post” y el “New York Times” adelantaron que la reforma migratoria será la siguiente batalla legislativa de la Casa Blanca, aunque, como nos muestra la historia reciente, tampoco hay que adelantar nada.

En segundo lugar, y tal vez obedeciendo a la brevedad de la visita de Obama, la agenda del presidente estadounidense se mantuvo acotada a funcionarios y un palomeado grupo de legisladores y a un “selecto” grupo de invitados, como Elba Esther Gordillo, Carlos Slim, etc. Obama se fue sin conocer a los diputados Chanona, Cantú y Arvizu y escuchar las propuestas de despenalizar el consumo de algunas drogas. Se fue sin conocer la pluralidad democrática de sus ciudadanos y de la sociedad civil, como si estuviéramos en los peores años del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Paradójicamente, Obama cenó y se fue sin conocer el mayor logro de los mexicanos en los últimos años: la construcción de una sociedad que dialoga y que cuestiona al Gobierno y cuyo voto es más respetado que en el pasado.

Sin embargo, y en tercer lugar, el ganador de la visita de Obama es el Gobierno de Calderón y el Presidente mexicano en particular, quien no se bajó de su mensaje, lanzando propuestas concretas y hablando de una “nueva era” de la relación bilateral. En contraste, Obama estuvo poco preparado, no secundó la idea de una “nueva era” y, en cambio, repitió frases comunes como “hay que trabajar por el futuro de los niños”. El Obama que brilla en sus viajes por el mundo no es el que los mexicanos tuvimos en México.

GENARO LOZANO / Politólogo e Internacionalista.
Comentarios: genarolozano@gmail.com

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